España es nombre de mujer




Llegó Máxim un miércoles, otorgando a los receptores de su llegada cierta perplejidad y un extraño sentimiento de cercanía. Como si Máxim hubiera pasado anteriormente por el salón de sus casas, o por los salones de las casas de sus madres, tías o abuelas. Máxim metió mano a España por debajo de la mesa-camilla. Iván lo vio y Pedro le hizo caso. 

Pasó una semana —la que sería su única semana como Ministro— entre murmullos y rumores de descrédito. La razón, impulsada por sus voceros, se mofaba desde las mesas-camilla, mientras sus receptoras no podían evitar sentir hacia Máxim más simpatía que recelo, ya que aquel hombre había pasado mucho tiempo acompañándolas en el salón de sus casas, mientras sus maridos escupían bilis sobre él en los bares. Porque Máxim apareció en los informativos de deporte, mostrándose siempre sonriente, siempre conciliador hacia aquello por lo que declaró su profundo desinterés en una opinión que grabó en el tiempo. En sólo una semana tuvo ocasión de ver a Rafa plantar su bandera por onceava vez en París, así como de despedir a Andrés, junto a Felipe y Julen, en el que se auguraba un idílico viaje a continuar plantando banderas en otras tierras —en este caso en Rusia— con el fin de emular con nuestro amado deporte los gloriosos e imperiales siglos.

El lunes tembló España con una noticia que venía de las antiguas tierras itálicas, cuando estos, liderados por los fascistas tras el abandono de Norte-europa, jugaron al azar y a la geopolítica con la vida de seiscientas personas que no viajaban en un barco militar —como las 900 que desembarcaron días más tarde en sus costas— y cuyo destino acogió Pedro en un acto que devolvió a nuestra tierra, mucho tiempo después, a ser protagonista en el mundo por una causa bella y ajena al deporte. Máxim pasó a un segundo plano, y el domingo, tras ver ganar a Rafa, pudo dejar un poco de lado sus continuas alabanzas al músculo de élite para centrarse en la que había sido la protagonista de su cartera, antes de que su segundo apellido le recordase que eso de la cultura no era importante, que lo importante es el fútbol —Abajo Federico y Arriba Sergio—.

Llegó el miércoles siguiente, y mientras los milenarios escuchaban los gemidos de Fernandito contra Antón, muchos otros pedían sobre las mesas-camilla la cabeza del tal Máxim por haber gestionado gastos privados como gastos laborales, diez años atrás y por lo que ya había pagado lo ahorrado más la multa correspondiente. Pero la mayoría seguía mirando hacia lo más importante, el sustituto de nuestro catolicismo mezclado con el espectáculo romano derivado hasta lo espiritual. Floren había fichado a Julen el día anterior, a dos días de la conquista de Rusia, y Luis había echado a Julen. Conmoción. Y luego la anécdota. Máxim dimitió por la tarde, a los siete días de anunciar que llegaba. En España al que destaca se le tira para abajo. No es raro que uno de los nuestros evite pagar impuestos cuando maneja cantidades altas de dinero. Pero sí es raro que dimita nada más conocerse. Y después llegó José, un gestor. Porque no hay que meterse en líos. Y la cultura no requiere excentricidades. Ni mucha atención, que para eso está el fútbol.

Estaría bien que Antón hiciera caso a Fernandito, que Felipe siguiera el camino de Máxim y no espere al de Julen, que Pedro sea profundo y no se quede en la mesa-camilla, que Federico suba arriba con Sergio, como estaría bien que al volver a hablar de ilustres protagonistas de España no fueran todos los nombres de hombres. Echaron a Julen y Máxim se fue. España perdió a sus papas del fútbol y de la cultura, que ya no parecen cosas separadas. Suerte que hace tres meses algo enraizó. Ojalá España conquiste París y Rusia con la seducción de sus palabras, imágenes y músicas antes que con el sudor efímero de nuestros musculados tercios.

Panem et circenses.

La vergüenza de ser español







Hoy, 5 de abril del año 2018, el tribunal del “land" alemán Schleswig-Holstein ha decretado la libertad bajo fianza para el expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont, y que no se le extraditará a España por el delito de rebelión, al no haber existido violencia, requisito indispensable para imputarle por esta causa. Hoy España asume una nueva vergüenza internacional, como la que vivimos el pasado 1 de Octubre cuando nuestro presidente, M.Rajoy, envió a todos los antidisturbios que pudo a que solucionaran con porrazos su falta de diálogo político, primero, y la ineptitud de los servicios de inteligencia y seguridad, después. Aquel día, a las 12 de la mañana, ante las imágenes de gente siendo atacada violentamente mientras hacían una manifestación simbólica, pacífica e ilegal, que consistía en meter papeletas en una urna, M.Rajoy, nuestro Presidente, que no habla inglés, recibió una llamada de la Canciller alemana, A.Merkel, en la que le ordenó que retirase a la policía para evitar esas imágenes en el seno de la UE. La policía dejó de actuar al mediodía. Hoy, nuevamente desde Alemania, no recibimos un tirón de orejas en privado, sino que su sistema judicial constata ante todo el mundo que nuestro sistema judicial no tiene garantías, al empeñarse en mantener el delito de rebelión, cuando yo, que no soy juez, tenía y tengo el pleno convencimiento de que el antiguo Gobierno de Cataluña engañó, malversó y provocó una situación terrible, pero en ningún momento utilizó la violencia para conseguir sus fines. Ni siquiera con el asalto a la Secretaría de Economía, pues en ningún momento algún miembro del Gobierno catalán incitó a la violencia de aquellos manifestantes.

Hoy, 5 de abril del 2018, estoy cansado de que la ineptitud de nuestros gobernantes, y de algunos jueces con los que tienen demasiado contacto, me haga sentir vergüenza de mi país. Otra vez. Otro 98. Otro 1 de octubre. Otra Gürtel, Púnica, ERES, etc. Estoy cansado. Estoy abochornado. Estoy triste. Y ya no sé qué hacer: si asumir que nos gobernaron, nos gobiernan y nos gobernarán una panda de mediocres mamadores de la teta del Estado, que no tienen un plan para España más allá de saquearla, hundirla moralmente, entregarla a Alemania y a sus bancos y hacerme sentir una vez más la vergüenza de ser español. Nuestro peor enemigo nunca fueron los ingleses, ni lo son hoy los alemanes, o los invasores americanos, no, nuestro peor enemigo se encuentra en casa: los miles de mediocres que se meten en política y los millones de no privilegiados que les colocan ahí, que permiten que semejante panda de inútiles decidan por el bien común y por el rumbo de nuestra patria. 

Estoy cansado. Amo a mi tierra, amo a sus gentes, amo las costumbres, la lengua y la historia que compartimos. Y por eso mismo no puedo más con toda esta jauría depredadora que se soluciona la vida mintiéndonos en televisión día sí y día también, mientras no hacen nada más que teatro del malo. No puedo más con tanta ignorancia, con tanto daño a los símbolos que nos unen, con tanta improvisación y falta de rumbo. No puedo más con asumir que estamos condenados a tanta mediocridad y a tanto ridículo. No puedo más con ver a mi país perdido y acomodado en la mediocridad. Por eso mismo he decidido postularme a Presidente… no, bromeo. Pero no sé qué más hacer para que la ciudadanía española despierte y exija unos mínimos de sentido común, decoro y eficacia a los que administran sus impuestos, sus bienes y la moral de un país que dio lugar a una lengua global y en la que sus gentes sobreviven con mucho esfuerzo y dignidad ante la ineptitud de los que deberían protegerles, guiarles y darles seguridad y confianza.

¡Muerte al mal gobierno!

¡Viva España con honra!

Segunda transición



Al final de este texto adjunto un enlace a un esclarecedor documental sobre la situación que estamos viviendo (y lo que nos queda por vivir) a través de la transición y de la figura de Juan Carlos I. Su emisión en TVE está censurada, y eso que no dice nada que se salga mucho del relato oficial de la transición, pero sí revela algunos asuntos de los que no se habla mucho, como que el Rey era el heredero legítimo de Franco y la Monarquía un plan del Franquismo, y habla de otras que explican la raíz de la corrupción de nuestra democracia, como la votación en la que se disolvió el Franquismo por los propios diputados franquistas (bien untados que estarían).

También expresa el emérito el último deseo de Franco, el día antes de morir: "Alteza lo único que le pido es que preserve la unidad de España" (el mismo que inició la guerra para que se mataran medio millón de españoles). Con esto se entiende mejor el discurso de Felipe VI en el que sólo proclama el cumplimiento de la ley para la unidad de España, sin mención alguna hacia el diálogo político, los mecanismos constitucionales para reformar la Constitución y el ordenamiento territorial entre todos los españoles, o el último ridículo internacional español del pasado 1 de octubre, con policías retirando urnas a porrazos.


Más allá de mi opinión, conviene recordar de dónde venimos para entender hacia dónde vamos. La fractura social se resuelve sólo de una forma: dialogando y llegando a acuerdos. La vía de la unilateralidad, o la de la inmovilidad, no lleva a ningún sitio más que a agrandar la fractura social. 
Si en la transición se pudo hacer lo que se hizo con el ejército encima y la dictadura en el cogote, cómo no vamos a poder ahora sentarnos los españoles de distinta ideología y de distintos territorios a hablar sobre qué queremos que sea España. 

A mí me gustaría que fuera una república federal unida, con la bandera rojigualda sin escudo, con un himno nuevo y con letra, con educación abierta, pública, plural e inclusiva para cualquiera, con apoyo a la investigación y a la innovación, con un modelo productivo fuerte y diverso que no dependa exclusivamente del turismo, con una sanidad pública universal y de calidad y que no esté saturada, con amor hacia la cultura, las artes y el conocimiento, en la que se apoye la cultura española en su enorme diversidad y riqueza como motor económico independiente y verdadera Marca España que exportar a otros países. 

¿No sería lo suyo que entre todos hablásemos sobre qué país queremos? ¿O dejamos que nos enfrenten, exalten y entristezcan los dos bandos, inmovilistas o rupturistas? En esto, como en todo, existe el término medio, y es lo único que nos puede sacar adelante. La última vez no salió mal, sencillamente no fue profunda (Federico García Lorca sigue en una cuneta) y por eso está pasando lo que está pasando.

Documental: https://www.youtube.com/watch?v=TthQJCtwLdM

Diario decadente de amor

0
8 de abril de 2016

Te quiero pedir perdón.

Porque yerro, porque fallo;
porque me contradigo y contengo multitudes.

Me creo imperfecto; busco la Perfección sin mirar al Presente.

Tú me diste forma,
un sexo, un nombre,
una calle y un colegio.

Un padre, que me nombró como él,
su trofeo;
una madre, que me quiso niña,
y con miembro y vello lo consiguió.

Y Tú me los quitaste.

Hoy, una mujer a la que he acercado mis labios,
al acercar ella su rostro, para darme su nombre,
y su calle, y su colegio, y sus padres… ha llorado.

A lo largo de mi vida he hecho llorar a algunas mujeres.

A muchas.
Muchas...

Demasiadas.

Mi culpa se agarra a lo alto de mi espalda,
y logra que me cueste andar.

Quisiera ser como el Cristo,
y entregar mi efímero cuerpo por el perdón de la humanidad.

Pero sólo me queda su culpa, su maldita culpa.

Qué vulgar, como esta decadente transición que vivimos.

Como todos los malditos Géminis, que nos vanagloriamos de nuestro séquito de muertos:
Leopoldos, Pessoas, Márqueses, Manueles, Macartneis, Devendras, Dylans, tristes Ginsbergs,
Lorcas y la piel, y el coño, y las cuerdas, y Tú.

Mi culpa, con la que estrello la cabeza de mi hermano contra una puerta metálica,
cuando sueño, porque sueño mi infancia.
Las luces...  las luces de la calle me violan con sólo abrir los sentidos...

...sueño con ellas.

¡Ya lo sabía el obseso de Freud!

Qué vulgar, qué apestado…

Os pido perdón, Te doy las gracias;
desde que sé que no soy, nada me falta.

No soy Miguel; no soy tu hijo;
no soy tu hermano,
ni tu amigo...

¡Dejadme Ser!

¡Dejadme Ser!

¡Dejadme Ser!

Y si acaso, que me deje yo...

Soy un anciano, un niño;
soy una flor y el Demonio;
soy la caricia y tu sangre,
la virtud, el engaño…

Perdóname… ¡Perdóname!

Porque no Te sirvo cuando te pienso;
porque… porque…

¡Porque no me creo tú!
¡Señor! ¡Sin barba, ni forma, ni nombre!

¡Ella! Ella… ella…

Mi madre, ann, mis hermanos, yo…

¡Mujeres! ¡Mujeres! ¡Mujeres!

¡Ay! Las cicatrices que me empeño en remarcar,
¡ay los ojos que me brillan como Cosmos antes de la guerra!
¡ay las mujeres que me agreden y la vergüenza que me invade!

¡Ay! por no mostrarle mis tetas o mi coño… o mis deseos de sublimar la inocencia.

Manuel me abraza, como la Madre, como la Vida, como la Tierra.

Yo pienso en Olivia, y en mi culpa, y en el vino,
y en poder comprender, y que mis Hermanos comprendan.

Y cuando no pienso, me desvanezco, y se calla el loco:
Su piel se vuelve real.

El Abismo.

El Misterio.

Olivia, olivia, olivia…


I
9 de abril de 2016

Me hipnotizas, ojos negros,
mientras tu luz me atiza los huesos,
los párpados, la piel, y el alma.

Me fascinas cuando te miro,
con los ojos cerrados, y te desviste
mi imaginación, mientras a mi imaginación
la desvisten tus labios.

¡Tu piel qué es!

¿Qué soy yo cuando no la elevo al altar de la Adoración?

¡Nada! ¡Nada soy si no me pierdo en ti!

Y qué importa tu cuerpo, o el mío, o el tiempo que los una,
si tú ya me habitas...

Si ya navego de tu mano más allá de este mundo,
sobre los mares de Belleza que al sentirte imagino…

Si ya estoy completo, sólo con haber escuchado tu voz,
con haber visto tu sonrisa, y haber muerto en tu mirada.

¡Ojos negros! ¡Tengo alas para volar!

Me inundas; me desbordas ojos negros…

Me hipnotizas, ojos negros,
mientras tu luz me atiza los huesos,
los párpados, la piel, y el alma.


II
15 de abril de 2016

¡Ay, ojos negros! Otra semana más, quizá dos, me faltan para verte.

Con vino blanco te he encontrado y con vino blanco te olvidaré.

¡No! ¡No! (vencido) ¿A quién quiero engañar?

Tengo tus lunares clavados para siempre en mi mirada.

Su tacto… su tacto… tu piel y tu hechizo.

Ay, ojos negros… te hablo por aquí, porque ni borracho me atrevo…

…ya sabes, a mirarte.

Tengo un don para ver más allá de los muros del corazón,
y una pena para sólo observar su secreto.

Quisiera encerrarme contigo sin tiempo ni alcohol,
solos en un lugar, tú y yo,
y que los muros de nuestra carne se fundan hasta desvelar el misterio.

Quisiera hacerlo todo contigo.

Quisiera, para empezar, poder hablarte…

¡Pero soy un mendigo! Hijo de la soledad y el destierro…

¡Ay, Olivia! ¡Si te observo todo se detiene!

Si te miro, el deseo me vence… ¡Y más que el deseo!

Si te miro, quedo mudo y ciego, sordo y tuerto,

Si te miro, Olivia, sólo a ti: mi secreto te pertenece.

Ay, ojos negros… si tan sólo pudiera hablarte…


III
16 de abril de 2016

¿Qué me importa tu encuentro, si tu voz aún resuena en mí?

¿Y mirarte? ¡Cómo podría pedir más!

No, no es el baile de mis dedos sobre tu piel lo que añoro,
ni el sonido de tu risa, o tus mejillas ardiendo,
no, todo eso ya me posee, sin reloj por testigo;
es tu luz, ojos negros, la que me ciega.

Y con los ojos cerrados te veo brillar,
eternamente,
salvajemente,
mientras me devoras en silencio.

El Sol, el Fuego y Tú.

Y el manto negro de mi vida se escapa hacia tus ojos,
como el misterio de las estrellas,
mientras me absorbes los planetas,
y me transformas en luz...

Y en luz, ojos negros, nos reunimos:

El Sol, el Fuego y Tú.


IV
17 de abril de 2016

Palabras pequeñas, imágenes borrosas...
Sólo en los sueños puedo nombrarte.


V
21 de junio de 2016

Borracho te diré la verdad cobardemente desde una esquina,
alzaré la voz hasta vibrar en los tímpanos de los voluntariosos;
tus ojos soy, sin ser míos, mientras te observo viento de ilusión.

Tú, montaña de tantos lados como oyentes;
hacia ti miro en mis oraciones, al beber y al rozar,
mientras estoy aquí y soy ahora.

Tú, madre y consuelo, abrazo y suspiro;
destilo tu aroma entre mis poros,
por los pliegues de mis dedos me derrito ante ti.

Tú, verdad e ilusión, mujer y sombra;
estoy mudo, en estos versos me escondo.

Olivia, que eres más de lo que sueño,
más de lo que veo,
más de lo que soy:

Tu corazón cuelga a seis metros del suelo,
a seis metros del cielo,
a seis metros de mí.

Olivia, que eres mente y halcón,
y más allá: tu silencio.

Yo, que no soy nada,
que me alimento de sueño,
me construyo en recuerdos que nunca fueron,
y me diluyo en las marcas negras de tu piel.

Olivia, que eres luz y cuerpo,
y niño te observo,
de noche en noche, de sueño en sueño,
con corazón fuerte y caminar lento,
con mirada firme y palabra torpe,
con tacto suave y oído ancho,
te escucho, imagino y extraño.

Estoy lleno de vino, de ti, de sangre,
soy libre entre los vértices de la espiral inalcanzable;
Olivia, o no Olivia; Yo, o no Yo… ¡Qué importa!
Mi Amor vive.


VI
21 de octubre de 2016

Mi muy admirada Olivia:


Te escribo, una vez más, porque no sé cómo hablarte. En nuestra última experiencia, quién nos lo iba a decir, descubrí escucharte, y no puedo imaginar desperdicio de vida mayor que no volver a hacerlo. Me gustas cuando hablas. Y cuando tienes sueño y estás cansada. También me gustas cuando estás un poco borrachilla. Y sobretodo, cuando me das los buenos días, a mí y a todos a los que mi mal humor matutino me impide dárselos. Ya me encantabas por la noche. Ahora me encantas por la mañana, y por la tarde, y a la hora del desayuno, y a la hora de comer y de cenar, y cuando sueñas, o cuando estás despierta y sigues y haces que yo siga. 

Te escribo, Olivia, porque quiero seducirte. Pero no durante una noche o quinientas, como haría un donjuan, o yo mismo en otros tiempos. Quiero seducirte cada día de mi vida. Cada mañana, como si fuera un nuevo desafío, quiero seducirte, y que al llegar la noche nuestros ojos y cuerpos se encuentren como si nunca antes hubieran amado.

¿Cómo voy a seducirte con una carta tan cursi? Soy un iluso… Por eso mismo imagino mi vida contigo, o al menos el día de mañana, o un porro en un portal, o estar una vez más tras una cámara capturando al tiempo en algún rincón del universo… Imagino, y eso me da fuerzas. Te imagino a ti, no sólo por tus lunares, y tus labios, y tu piel, y tus ojos que son misterio, te imagino por tu amor, por tu profundo amor, por la vida que emana de cada respiración, acción, palabra o pensamiento que sale de ti, por tu curiosidad y tu fuerza, por tu ingenio y tu voluntad, por tu sonrisa, tu sonrisa que escapa a tu cara y llega al mundo.

Y me pongo irremediablemente poeta y cursi… ¿Cómo voy a seducirte así? ¡Qué importa! ¡Te celebro Olivia! ¡Te celebro contigo en este instante, en este cuarto, desnudo bajo un edredón y un techo y la luz de una lámpara, te celebro mientras aprieto los dedos contra las teclas con mucha menos calma y mucha más que aquella con la que tocaría tu cabello y tus caderas, tus hombros y tus muslos, tu alma, Olivia, tu alma quiero para fundirla con la mía…

¡Qué pobre propósito! ¿No es acaso tu alma suficientemente elevada? ¿No tiene en sí todo el vigor, la generosidad y el carácter que a la mía le faltan? Seguramente sí… soy un loco, un loco que ve más allá, un pobre hombre que alberga entre sus ojos lo que ni ellos alcanzan a ver, un mártir, un guerrero de la vida para la vida, un hijo del cielo y de la tierra, un insatisfecho, un constructor de caminos…

¡Y contigo, Olivia! ¡Qué caminos construiría!

Serían tuyos mis pies, y nuestro alma de todas las almas.


Sería tuyo, 


Miguel


VII
1 de noviembre de 2016
Aeropuerto Madrid-Barajas / 10:00
Parto hacia Irlanda
con mi mochila vacía.

Sólo huesos, carne y sangre
transporto en mi bolsa.

La pasión y la voluntad
las dejé en la ventanilla
en la que me pidieron
el carnet de identidad,
(donde olvidé preguntar
si la identidad cabía en un carnet).

Sólo soy un vago intento de poeta,
y como tal debo morir en uno de aquellos
acantilados que he de visitar.

En mi vida me siento un miserable:
uno con todo mi amor,
mas en silencio,
y mientras mi amor
se apaga, el Demonio
y el Deseo me consumen.

¿Quién soy?

Otra vez nadie.

Pero te pienso, Olivia,
cada vez, cada vez
que pienso tú apareces.

Te olvidaré, Olivia,
aquí lo dejo por escrito,
que en mi pensamiento
no volverás tú,
ni tu figura,
ni tu alma,
ni tu voz,
porque mi amor es un amor
que no tiene cuerpo,
como el equipaje
que transporto sobre
mis pies, que está
vivo cuando te ama,
pero muere cuando no.

Hotel Arlington, Dublín  / 18:00

Esto es como hablar con una pared. Resulta todo lo contrario a hablar contigo, mucho más tierno, suave y misterioso. Observando en mi memoria nuestros breves y recientes diálogos veo cómo se nos dibuja una media sonrisa en la cara, así como una mirada hacia adelante, como al vacío, pero sin atisbo de miedo, más bien llena de curiosidad. Quizá me esté volviendo loco, o quizás ya lo estaba, y lo único que ahora hago es reconocerlo claramente. 

Pero necesito Olivia. Pienso Olivia. Y respiro Olivia. 


Hotel Arlington, Dublín  / 22:00

Desearía ser plenamente libre, pero me encuentro en una especie de limbo, en el que observo a la Libertad rodeándome entre acristalados muros que no me permiten tocarla. A un lado estás tú, y yo contigo; al otro, mi no-dependencia hacia tus pensamientos, la idea de consumir tiempo contigo. Ambos lados son el mismo, en todos estás y no estás, mientras que yo, como ser observador, nunca realmente llego a ser nada.


Dublín me absorbe. La pienso contigo recorriendo sus calles, bebiendo generosas pintas de  cerveza sobre los taburetes del Temple Bar, mientras tres irlandeses tocan el banjo, la guitarra y un violín con ese ritmo tan suyo, tan de aquí, que me transporta a verdes valles donde los duendes persiguen sin descanso al arco iris con el reflejo del oro en sus ojos. Y eso hago yo también, mientras imagino Dublín contigo, o el resto del mundo contigo, y con ello mi pensamiento, que ya me invade por completo, persigue también al arco iris mientras tú duermes o no duermes en Madrid sin distinguir al verde duende entre los verdes prados.

Mi hermano Nacho tiene la luna en Capricornio. Hoy le he visto, en esta isla de gente amable, hecho ya un hombre. Un gran hombre. Solamente el hecho de verle crecer es motivo suficiente para que borre de mis pensamientos la idea de saltar desde los acantilados de Moher, que visitaré en próximos días. Me gustaría que le conocieras, incluso compartir contigo la bella sensación que me provoca viajar, así como tener dos hermanos menores de los que tanto aprendo, y que son mi verdadero sustento vital. Ojalá pudiera compartir contigo un amor tan puro como el que les profeso. Ojalá pudiera.


VIII
2 de noviembre de 2016
Hotel Arlington, Dublín  / 18:00
Sucede a veces que no me aguanto.
Entonces realmente no puedo convivir
conmigo mismo y me quedo sin respirar
aunque respire.

Esto no me ocurre en contadas ocasiones, cuando la compañía de otros tímpanos y cuerdas vocales me enriquece con nuevas perspectivas y conocimientos.

En estos casos, normalmente con mis buenos amigos o con completos desconocidos, realmente adquiere sentido relacionarse. Y suele ir acompañado de un trago.

Pero contigo, Olivia… porque es a ti a quien escribo estas líneas, ya no tanto para que las leas y quieras pensar que soy un tipo de interés, sino porque el hecho de expresarme por escrito, imaginando que es contigo con quien hablo, me hace sentir bien… Contigo, Olivia, sucede que no me soporto cuando te pienso, tanto como me siento Dios cuando tengo ojos y orejas para poder verte y escucharte, como si mi vista y mi oído se revelaran como un regalo divino cuando se me da la oportunidad de admirarte.

Estoy fumado. Y mi hermano pequeño acaba de entrar al cuarto mientras escribía estas palabras.

-¿Habéis fumado?- ha sentenciado con pillería. - No, en esta habitación está prohibido fumar. - le ha contestado con ironía mi hermano Gonzalo. Y tras un breve diálogo entre ellos, al que no he prestado demasiada atención, Nacho se despedía: “Bueno, sólo venía a por el cargador”, tras lo cual se ha dirigido a la puerta y se ha despedido tres veces: “Adiós” - Ciao - le contestaba - Adiós - Ciao. Y tras una breve risa cómplice entre él y yo, se ha marchado hacia la habitación que comparte con nuestra madre. Y con el cerrar de la puerta mi corazón ha caído, y he sentido ganas de dejar el papel, salir tras él e invitarle a quedarse con sus hermanos mayores. Incluso ahora, mientras pienso, se me ocurre que debería haberle invitado a unas caladas de la chusta que aún descansa bajo la ventana, mientras lo pienso, imagino destrozar la decadente cena con baile irlandés que nos espera esta noche y llevármelo sin previo aviso, y que nos vayamos los tres a quemar Dublín, a cerrar los pubs, a exprimir la noche y la juventud que nos habita.

Es por esto que a veces no sigo mis impulsos, porque mi imaginación desvaría y con sólo la iniciativa de un pensamiento llevado a la acción, los acontecimientos adquirirían el orden al que yo les invito, y entonces estaría vivo, no tendría nada de lo que lamentarme, ni estaría aún escribiendo sobre este papel. Estaría vivo. Y bailaría con la vida. Y mi hermano se sentiría menos solo. Y yo me sentiría menos solo. Pero tú, Olivia, te quedarías sin reír, y quién sabe, sin emocionarte con estas ocurrencias mías. Y entonces estaría yo realmente muerto. Ya que el hilo que me ata a la vida mientras no vivo, me une a ti en estas palabras más que el silencio. Y tu ausencia, cuando te hablo sabiendo que algún día me leerás, se vuelve llevadera. Y mi locura encuentra un cauce. Y mi mierda se convierte en palabras para ser menos mierda. Y después, me voy a dormir pensando que mañana será otro día, pero que tú seguirás ahí, igual que lo que no soporto de mí, igual que lo que me hace sentir bien por hablar contigo.


IX
2 de noviembre de 2016
Tren de Howth a Dublín  / 16:00

Am I awake?

I can say for sure:
In my dreams I live.

But do I live my dreams?

Perhaps.

Though when I'm crushed 
into time and place, when I'm
surrounded by bodies
for long lifes and days: I just sleep.

In my dreams, it's different.
In my dreams I don't sleep.
In my dreams my fears and
sorrows turn me on,
and I feel free.

In my life, when I'm awake
there's no sense, no contact
between me and reality.

I'm a ghost. I'm a dream
that walks, and speaks,
and sometimes listens,
though I'm just a dream.

Will my birth take place
before than my death?

Will I exist further
than my mind's jail?

I don't know.

There's nothing I can know.

I don't know my name,
I don't know my number.
I don't know why my...

Why I'm not thankful?

I'm a miracle, I can breathe,
food is my gasoline and
blood is my street.

Therefore, why it's always
cloudy on my sight?

I don't expect a long-way
but I can feel, I can love,
I feel something loves me,
I feel like a dream that is not.

I feel a deep life in
and outside of me.

I suppose I'm real,
but, how can I know?

Do I need to know anything
to dream and to live?

I miss myself.

I miss me so much.


X
5 de noviembre de 2016
Crane Bar, Galway  / 23:00 - 02:00

Es una sensación indescriptible escribir en directo. 

Entran dos viejos con chupa y sombrero, y le dice el puertas viejo y menor que ellos y calvo: May I have your students card? - A lo que los otros ríen, dicen algo que no comprendo, entran y dicen, antes de coger las escaleras hacia arriba - Why is this door closed? -  Todos ríen y suben finalmente a escuchar el concierto.

Era una esquina sin ventanas, el último lugar de la guía que marcaba la segunda noche en Galway con música en directo.

Estoy borracho, saco el móvil para introducir la siguiente página del diario. entro al baño, bebo, me equivoco de música y tengo ganas de entrar.

Ahora salgo a beber, el inglés y el camarero de la barba están sorpresivamente hablando sobre montañas, el inglés le cuenta al barman cuánto le gusta escalar cimas, otra vez salgo a por una breve lucha masculina de sitios, esta vez con el tercero de la lista que reclamaba a la soprano, antes con el gordo empapado, me siento y me mojo el culo aunque esté mojado para escribir en la página del email. Escribo y se me olvida fumar. Me meo. (¿¿Is it ok tjat??)

Salgo y le cuento a un sueco los poetas de Irlanda preguntándole por qué antes teníannotebooks y ahora callejones, que más da, Im drunk, y escribo sobre el presente. Lo tendré en cuenta a la hora de escribir. Beberé y saldré y esc

Olivia, entré en esta isla enamorado de ti y salgo enamorado de ella. ¿Soy un cuervo? ¿amo todo lo que brilla?

Los que ganan la guerra tienen la victoria, pero los que pierden tienen la música. Lo dijo un irlandesa borracho que ligaba con mi madre hace tres horas en el piso de abajo. Ahora, al cantar sin la guitarra un irlandés en el piso de arriba, lo he entendido. Después ha empezado un ritmo alegre.

Esta gente se expande por el mundo silenciosamente.

Su alegría como pueblo es nuestra dignidad como raza humana.

Después del this is ireland, el inglés abrazó al que improvisaba, uno reía, luego otro tocó el violín, todos hablaron por un momento, luego bebieron y siguieron viviendo.


Al final estábamos fuera el inglés, el puerta, mi hermano y yo. Toti le preguntó la longitud temporal de su barba, el inglés confundió a otro grandullón con su amigo, el inglés entró y se dio con una puerta, el camarero irlandés se rió de él con elegancia y el inglés se mostró como borracho y buena gente, sino no estaría en Irlanda.

...

Carta a José María Aznar




Carta de respuesta al ex-Presidente por este artículo:
http://www.jmaznar.es/es/actualidad/843/p-articulo-de-aznar-en-nbsp-the-australian-strong-nbsp-strong-strong-unidos-para-la-accion-strong-p

A la atención del Sr. Aznar:

Espero, si aún le queda algo de conciencia, suponiendo que usted sea humano y alguna vez la tuviera, que entienda la enorme hipocresía que supone apoyar una guerra para desestabilizar un territorio y convertirlo en cuna del yihadismo de la mano de EEUU (
los mismos que después en Siria han armado a rebeldes de Al Qaeda), para luego dar recetas con el supuesto fin de acabar con el terrorismo yihadista. Ése es uno de los "porqués" que a usted, públicamente, poco parecen importarle. Pero sé que es más inteligente que eso y usted en algún momento se habrá dado cuenta de que la desestabilización de Iraq, Siria y Libia ha allanado el camino al nacimiento de grupos (y hasta pseudo-Estados) yihadistas. No hay demasiada discusión sobre estos hechos, pese a que usted quiera desviar la atención. 

En cuanto al "para qué", estoy de acuerdo con usted en que sólo con flores y velas no se va a acabar con esta barbarie. Ese "buenismo" que usted y otros de su ideología tratan de ridiculizar, en forma simbólica es muy poderoso y sirve para unir a toda la gente de bien que rechaza cualquier tipo de violencia (cualquier tipo, incluidas las ocupaciones ilegales de países extranjeros). No es un gesto ni un avance menor para doblegar a esa gente sin pizca de humanidad, capaz de matar a sangre fría (otros matan desde un despacho a miles de kilómetros con drones no tripulados). Pero, efectivamente, no es suficiente. Lo sería si ese "buenismo", esa unión pacífica contra la violencia se inculcase desde pequeños en las escuelas formando ciudadanos libres y críticos, capaces de pensar y de empatizar con el otro, pero creo que eso tampoco le interesa a usted, pues prefiere formar futuros hombres y mujeres competitivos y que no duden en pisarse los unos a los otros para conseguir sus propósitos individuales. Pero la educación en el el respeto a los demás, base de todo ciudadano para que no acabe convirtiéndose en un hijo de puta, no es una solución a corto ni medio plazo. Pese a ello, cuanto antes sembremos respeto y amor entre los más pequeños, antes recogeremos los frutos de una sociedad más justa y con menos odio. 

Pero por aportar soluciones a corto plazo, que podrían ponerse en marcha hoy mismo si hubiera voluntad política real de acabar con el extremismo yihadista, le propongo lo siguiente:
 
- Cortar relaciones e imponer sanciones a los regímenes totalitarios wahabistas y salafistas como Qatar y Arabia Saudí. Y por supuesto no venderles armas ni comprarles petróleo.
 
- Cerrar y perseguir el adoctrinamiento wahabista y salafista que esos países siembran dentro de nuestras fronteras, en territorio español, así como medios de comunicación como Cordoba TV, prohibida hasta en Marruecos y que en España emite con total libertad.

- Diferenciar claramente entre musulmanes (que nos gustarán más o menos sus tradiciones, pero hay que respetar la libertad de culto) e islamistas radicales como los wahabistas y salafistas.
 
- Cerrar las mezquitas wahabistas y salafistas y vigilar (sino expulsar) a los imanes que promueven la ideología wahabista y salafista.

- Y por último, estabilizar la región que usted ayudó a desestabilizar, tratando de reconstruir el Estado Libio como está intentando Macron, coordinando los ataques en Siria contra el ISIS junto con las milicias kurdas y el régimen de Al Assad (que a mí tampoco me gusta, pero peor es el ISIS) y dotando de autonomía al gobierno de Iraq (democrático, sí, pero también devastado, y no hay democracia sin libertad y derechos).


Sé que tanto usted como yo queremos lo mismo: que los hijos de puta no nos maten y nos dejen vivir libres y en paz. Pero lamentablemente sospecho que sus muchos intereses personales e ideológicos le lleven una vez más a elegir un camino que sólo siembre más odio. Espero equivocarme. 



Reciba un cordial saludo.