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Mostrando entradas de mayo, 2009

La Verdadera Esencia

Vivimos en una pequeña etapa de nuestra humanidad, en una pequeña proporción del mundo llamada occidente, dentro de una enorme triste realidad a la que llamamos sociedad.
Bien, pues a pesar de ser tan insignificante en el tiempo/espacio, ésta triste verdad ocupará todas nuestras vidas. Y las de nuestros nietos. Y sus nietos. Porque no creo que cambie esta visión en mucho tiempo, porque hemos olvidado la verdadera esencia de la vida: el placer.

Tal y como nos cuentan esos libros antiguos, escritos por gentes antiguas, la búsqueda del placer era el verdadero objetivo vital en las sociedades que poblaron estas mismas tierras blancas. Pero en algun momento ese espiritú se perdió.

Nuestro entorno actual nos convence de que la vida está hecha para trabajar. Desde pequeños nos educan para ello, es algo tan normal como que salga el sol o que sople el viento. Así nacemos, así vivimos y así morimos. Por desgracia no queda otra, o comes en la misma mesa que la sociedad, o la sociedad te comerá a ti…

Miedo

El miedo no avisa. El miedo no se predice. El miedo no se
ve, ni se toca, ni se huele. El miedo no se cura, sólo
puedes esperar a que pase. El miedo produce miedo a tener
miedo.

La primera vez que esa sensación de terror recorrió mi
cuerpo fue la primera vez que amé. Amor y miedo van de la
mano, si buscas a uno, los encuentras a ambos. La quería
inmensamente; con ella estaba seguro, ella me hacia feliz y
junto a ella me sentía completo. Un fatídico día todo
terminó. Todo se vino abajo, y yo me quedé solo. Las
paredes me acosaban estrechándose, los días me torturaban
con sus eternos minutos, hasta los pájaros me castigaban
con canciones de amor. El miedo llegó para encerrarme y
lo consiguió.

Pensaba que no podría sufrir más por amor, que era una
utopía extinguir el miedo que me producía la soledad.
Entonces se me concedió una tregua. Apareció la mujer que
me aisló de mi aislamiento. Con ella, confiaba ciegamente
en que cada mañana saldría el sol. Ningún atisbo de miedo
se asomaba por mi mente enamorada. …