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Mostrando entradas de mayo, 2010

Volamos

No hay mayor virtud que saber amar.
No hay mayor vicio que ser amado.
Y la barrera de la imposibilidad
se alía con el corazón autodestructivo,
para dejarnos nacer.

Nosotros que tanto amamos amar
y que tanto amamos sufrir,
buscamos los bosques más espesos,
más infranqueables,
inmaculados de amor,
con espinas y clavos,
con lágrimas y abrazos,
con susurros,
con llantos,
con miedos
y espantos.

Pero nosotros volamos,
juntos, de la mano,
alto,
muy alto.

Y la cuerda que nos une al mundo
se toma su merecido descanso,
librándonos del prejuicio y del juicio,
de lo racional y lo ficticio,
lo cotidiano y lo espontáneo,
para que solos, huyamos,
al cielo, a dónde queramos.

Lento y callado

Me siento tan solo, que olvidé estar acompañado. Me siento tan simple, que el amor se torna complejo. Me siento tan vacio, que ignoro si mis pulmones se llenan. Me siento tan tonto, que me pierdo en ninguna mujer.
Me arrepiento de no haberme desangrado, el goteo lento y callado es más doloroso. Me arrepiento de no haberte amado, porque ahora lo hago y ahora lo pago. Me arrepiento de mi, de mi corazón, tan duro y tan blando. Me arrepiento de ti, de tu compasión, por no haberla cuidado.

Brisa del Sur

Tantos tonos de azules
y ninguno te complace.
El mar te abraza,
la brisa te perfila,
las gaviotas te cantan
y las olas, insaciables,
te siguen a la orilla.
Y nada te complace.

Tantos minutos que te pierden.
Tan inmenso el sol
y no te alcanza.
Tan ruidosa la luna
y no la escuchas.

Y tu piel se camufla,
la arena la cubre amarilla,
la sal esculpe tus curvas
y tus curvas enmudecen.

Tu figura blanca y pura,
soñolienta y diferente,
manda señales a mis ojos
que sólo mis ojos entienden.
Y tu cabello se extiende
y tus manos descubren
lo que la mar ofrece,
dónde la mar lo quiere.