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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Pequeña muerte

Sácame los ojos a base de otro,
esquívame cuando te hable,
tírame al saco de objetos perdidos,
recógeme de entre la mierda
para que descanse limpio.

Sacúdeme los polvos que se hicieron viejos,
bríndame cada beso que malgastes,
tortúrame pintando esos ojos de arte,
recuérdame si te das la vuelta en la noche
y ves que ya me fui.

Dedícame algún pensamiento bonito,
húyeme si ves que te persigo en los sueños,
descúbreme si te espío entre las sábanas,
piérdeme tú si yo sigo sin perderte
y dame paz.

III. COLISIÓN DE AMOR

Llegó con la imperiosa necesidad de conocer su reacción. Llevaban dos largos meses sin verse. En la calle llovía como si el mundo llevase vidas enteras vagando sediento por el desierto. Al entrar, se quitó la gabardina empapada y la colgó junto a las demás en el perchero. Su corazón palpitaba a la velocidad de un rayo. Quería escapar de su pecho en cada latido. Ese músculo que bombea sangre y se ahoga de amor, azotaba ferozmente sus ya marchitas costillas. Echó un vistazo al fondo de la sala, dónde se reunían en torno a una mesa los amigos que tenían en común. No la vio. Se acercó envenenado de incertidumbre. Al llegar a la mesa, sus amigos le saludaron efusivamente. Nico, sin embargo, sólo podía centrarse en buscarla. Y como quién busca, encuentra, la divisó sentada frente a él. Sofía le miraba sin pestañear. Sentía una fuerza incontrolable desde lo más profundo de su ser, que se moría por saber cómo le había ido. Qué había sido de él en esos interminables meses de otoño. Nico se …

Insomnio

Si no es tu piel morena la que me abraza,
que no me abracen.
Si no despierto devorado por tu perfume,
que no me despierten.
Si tus ojos blancos no me vigilan en la noche,
que no me vigile nadie.

Pero si decides quedarte hasta el alba
y olvidas tus miedos afuera
y callas tus labios de rabia
y juras mirar sólo al frente
y gastas tus besos en mi cama,
entonces quédate.

Pero si decides quedarte hasta el alba
y te acuestas con tus miedos
y tus labios escupen rabia
y tu mirada anda de espaldas
y guardas tus besos en otra cama,
entonces márchate.

Y si te quedas o si te marchas,
siempre recuerda
que mi noche contigo empieza
y en ti acaba.

II. CORAZONES TUERTOS

Ahí estaba él, empedrado como una baldosa más. La pared de la cocina helaba, sin embargo no podía sentir el frio. La luz a penas le permitía reconocer la silueta de esos labios obcecados. Se acercaban como hachazos en la noche. Como dando bocados al tiempo. Frente a ella, resistirse parecía una utopía. Apretó sus puños y sus dientes, y procuró dirigir la mirada hacia un lugar seguro, allá donde no le encontrasen esos decididos ojos verdes. Los mismos que antes eran capaces de llevarle a la cama con un solo pestañeo, ahora se empleaban con más ahínco en su empecinada labor. Esquivó la primera embestida, pero ceder el cuello fue inevitable. Ella le mordía como si se fueran a acabar los besos. Eran las diez, y las agujas del reloj querían saltarse las horas. Nico lo tenía todo en contra. Amarrando sus labios a su rostro se dejó llevar hasta el sofá. Allí se encontró semidesnudo, con las piernas de Sofía impidiéndole cualquier escapatoria. Se esculpían a suspiros. Sus labios jugaban a …

Gran Vía, Tú y Yo

Desnuda como la vida sin ti,
desnuda como la noche contigo.
Barrimos los rincones de Madrid
en busca de cualquier enemigo.

Hemos violado cada esquina,
enterrado la vergüenza.
Hemos compartido secretos
con farolas de poca inocencia.

Hemos pintado las paredes de rojo
y el cielo de azul.

Cada boca de metro
tocaba su melodía.
Cada paseo empedrado,
cada marquesina cotilla
desnudaba a la gente
que recorría Gran Vía.

Ayer esquivamos los ojos que juzgan
y abrazamos las sonrisas que miran.
Hoy caminamos calles, plazas y avenidas
y encontramos nuestras vidas perdidas.

Hemos pintado las paredes de rojo,
y el cielo de azul.