27 de febrero de 2011

El bar de color azul

Volví al bar de color azul
sin entender que te había teñido
No fui capaz de darme la vuelta
sobre la acera de ceniza
ni sobre los hombros de un chalado
que te buscaba en las esquinas.

Volví al mismo vagón de metro
sin esperar encontrarte
y no te encontré
pero mi mano bajo tierra se vuelve más curiosa
y acabé por encontrar otras piernas
y un culo que no admitía novatos
ni movimientos de dedos largos
o de extraños borrachos
balanceándose sin porqué.

Volví a la misma plaza abarrotada
sin pensar más allá de donde alcanzan tus manos
ni más acá de donde brota tu trópico
Logré distraerme con los juegos simples
de los perros y sus amos
y los niños y las niñas que luchan
desde embriones hasta ancianos
por un beso y un compañero
de éxodo y desengaños.

Volví al mismo teatro gastado
donde los actores ya no me contaban tu historia
ni las actrices me hablaban de ti
Sólo quedaba un decorado abusado
por un director de escena frustrado
que dibujaba en las butacas vacantes
los trazos de un cuento sin princesa
y por tanto sin argumento
ni interés ni tempo ni aliento.

Volví a la misma fábrica vacía
y ya no había ni luz ni música
ni chicas hermosas mirándote con celo
ni negros sin prisa fumándose las horas
Quedaba un pequeño barril de cerveza
que me ayudó a olvidarte
Pero como las heridas profundas no se curan
y el efecto sólo dura una noche
a la mañana siguiente regresé a buscarte.

Volví al bar de color azul
y subí la persiana que parapetaba mi sueño
no esperaba encontrarte
aprendí a no ser ingenuo
Y no te encontré
deshice mi ropa y preparé un cubata
me tumbé desnudo sobre el escenario vacío
y llené mis venas de alcohol
y llené mis ojos de lágrimas
y solté a los pájaros de mi cabeza
y a las ratas de mis cloacas
y solamente cuando supe que te habías marchado
y pude apoyar mis mejillas sobre la fría moqueta
y callé mis rabietas
y espanté mis miedos
y allí te encontré
esperándome a que durmiera.

18 de febrero de 2011

Petite rousse

Cuando entras en el cuarto a oscuras
y desnudas tu mirada al humo

Cuando entras en el cuarto a oscuras
se me agarran los pelos a los brazos
y me arremete un sudor toxicómano
salpicando mi sana alergia a tu tacto

Cuando tus párpados se abren en un aliento
y tu descaro va más allá que tu ingenio
se me parte en dos el mundo
el de ayer
el de mañana

Cuando se me enrojece la noche al verte
y te pienso la mañana siguiente
y te escribo las cartas de visionario idealista
a visionaria idealista
y cuando sonríes bajo la luz extinguida
y me haces sonreír

Cuando tus ojos se desperezan de tanto sueño
y se abren ante mí

Cuando fijamos los pies al suelo
y exploramos nuestros cuerpos
desde una simple mirada
hasta las manos más ávidas
perdidas

Cuando entras en el cuarto a oscuras
y no sales
y me quedo
Cuando entras a oscuras en el cuarto
y me desvisten tus pupilas
arropadas cristalinas
por un mar de claro deseo
y sed de vida

14 de febrero de 2011

Mutis

Son las noches que nunca amanecen
las culpables de que nunca anochezca.
Son las luces que siempre se encienden
las culpables de que nunca me apagues.

Me vuelvo a contemplar tu camino
y encuentro desgaste en tus piernas.
Me sublevo ante respuestas eternas
y tropiezo con la verdad de mi sino.

Son tus ojos los que se me clavan en el alma,
los que me parten en dos .

Me justifico sin buscar mi imperfección
y me hundo en un foso de verdades mentiras.
Me entrego a la causa de las palabras suicidas
y discurro por las arterias de la razón.

Son tus ojos los que se me clavan en el alma,
los que me parten en dos .

Me retiro lejos de la línea de fuego
y entierro los recuerdos del tormento.
Me lamento por haber sido tan lento
y encomendar mi suerte a mi ego.

Son las noches que nunca amanecen
las culpables de que nunca anochezca.
Son las luces que siempre se encienden
las culpables de que nunca me apagues.

7 de febrero de 2011

Hablando en sueños

Resucito
tras cruzar el mar sin ti
inmune
a la tierra que dejé atrás.

Rastreo
entre las fibras de mi pena
insomne
ante cualquier gesto de paz.

Respiro
exaltado si te siento cerca
inerte
ante tu respiración adulterada.

Retumba
en mí el azote de tu ausencia
indolente
ante tu piel morena prohibida.

Recaudo
las monedas más valientes
insuficientes
para sobornar a quién te cuida.

Rocío
mi sueño con tus imágenes
infinitas
ante tus ojos que no las ven.

Ríen
los límites y la vergüenza
ignorantes
sin saber cuánto te amaré.

3 de febrero de 2011

Baby

Si no puedo hablarte
pues no te hablo.

Si puedo soñarte
pues te sueño.

Si no puedo olvidarte
pues te olvido.

Si puedo suplirte
pues lo intento.

Si no tengo tiempo
pues lo invento.

Si tengo prisa
pues me espero.

Si no puedo amar
pues quiero.

Si puedo gozar
pues gozo.

Si no puedo más
pues me jodo.

1 de febrero de 2011

Llanto a Erató

Fáltame un ojo o un brazo,
una pierna, un riñón o el pelo.
Fáltame cariño y atención,
o descanso o algún perdón.

Pero tú, mi musa,
no me faltes.

No me arranques del sueño
para arrojarme al mundo.
No me cortes las mullidas alas
para que jamás regrese.
No te pierdas en un secreto
para inhumar mi verdad.

No concibo día o noche,
mes o año, minuto o vida.
No entiendo lamento,
ni luz ni sombra,
ni risa ni tiempo.
No domino el idioma
que no me habla de ti.

Fáltame tu cuerpo en la noche
lluviosa.
Fáltame tu sonrisa bajo el sol
otoñal.

Pero tú, mi musa,
no me faltes.

No me abandones a mi suerte
para acabar de matarla.
No te ensañes con la muerte
para que todos la teman.
No me pidas un solo descanso
para macerar mi desgana.

Si tú me faltas
mi musa,
si tú me faltas,
¿qué más me puede faltar?