Entradas

Mostrando entradas de julio, 2011

Lejos, o no

Tengo una espina en el corazón
contemplativa, inmóvil, virgen
dispuesta a matar y a morir
furiosa enemiga de la razón
valerosa excusa para vivir

Tengo un dardo envenenado
osado, sutil, jóven
a regañadientes conversa
con otros hombres sanos
cobarde súplica en clave de farsa

Tengo una lanza cruzada en el alma
sanguinaria, cruel, prohibitiva
yo soy mi peor enemigo
cabo mi tumba en mi propia cama
grito en silencio palabras que nunca digo

Tengo un puñal en el pecho
callado, áspero, perpetuo
perforándome los huesos de otro
hechizo contraído en tu lecho
condena para un hombre sin rostro.

Cogito ergo sum

Pienso en todas las mujeres que he amado
todas las que echo de menos
todas las que me besaron
y me guardaron en su recuerdo
ya sea bueno o malo
mientras viva eterno
cada mañana
y en cada sueño Pienso en todas las mujeres bellas
de lindos rostros
y suaves piernas
miradas sin límite
y pensamientos sin techo

Pienso en ellas cada noche
y su sabor no se borra
ni con cien tequilas
ni con quinientas drogas
o un nuevo aroma
de flor sin sombra Pienso en todas las mujeres que me amaron
y compartieron conmigo sus versos
y descubrieron ante mí su piel prohibida
y me amaron
y me mataron con su olor
y luego nada quedaba
sólo yo
igual que al principio
ahogando mi vida quemada
en un vaso sin fondo
y sin hielo
y sin ti.

Un capullo y cuatro hojas

La noche en que tú me mataste
sonaba flamenco entre cuatro paredes
bailaban los sueños sobre tus lunares
florecía tu melena rubia
callaban tus labios de deseo
y tú me mataste

Todo el oro se volvió plata
y todo lo gris oscureció
Me perdí entre los viajes a tu cuerpo
y entre el paréntesis de tu mirada
tus besos me olvidaron

Lloré abandonado en las tinieblas de Madrid
y brotaron las hojas de mis pestañas
y se sonrojó la luna al mirarme
y cuando me reconoció
sólo pude cambiar de nombre
y las guitarras sonaban
y los cajones vibraron
y entre la noche y el día
tu flor me perdió
para siempre / para nunca

Y sonaba flamenco entre cuatro paredes
la noche en que tú
decidiste matarme.