26 de diciembre de 2011

Le mépris

Con hambre y sed y frío
te busco en la calma del invierno
en la quietud del mar de poniente
te busco sin darme un segundo
de descanso repartido en cigarros
abatidos como la calma de invierno
te busco cuando ya te he encontrado
y no eres la misma y no soy el mismo
y somos cenizas de un olmo quemado
que perdió la sangre y la luz
y conserva tus ojos cercanos

Con rabia y miedo y pena
te pido que me devuelvas al mundo
como quien nace de un coño sagrado
o como quien aborta un deseo de mal
te pido que me recuerdes tu olor
en el que inventan perfumes las flores
y me permitas beberme el mar de poniente
y ahorcarme por bulerías en tu cabello
te pido un cuchillo o un veneno
y que me llames Romeo
para ser inmortales en tinta y papel

Con valor para decirte que te echo de menos
y que prefiero tu desprecio a ningún otro beso
te busco al cerrar los ojos y te sueño
y me invento tu olor en mi cama
y me invento tu luz en la noche
y me engaño al hablar de pasión
si no te encuentro / amor
si no te encuentro

Con barba y sin pelo y sin altura
me muestro a tu lado con tacones falsos
y sólo quiero que me tires al suelo
y me hagas el amor
y me devuelvas al mundo
y que se seque el mar de poniente
que no me quedan lágrimas ni dinero
para seguir manteniendo al enano
que murió en papel y tinta
de un divorcio tan eterno
como la sal de mis heridas
o como el dolor de mis manos
cuando tocan algo y no eres tú

Amor / sólo te pido amor
y si no te queda
te pido que me mientas.

17 de diciembre de 2011

Luna de margarita

No sigas buscando adjetivos o miradas
que imiten su silencio cuando la luna escampa
que no es por sus caderas
ni por la forma que tiene de explicar un beso

Que más allá de las nubes
se saben sus latidos de memoria
y conozco dos o tres ejércitos
que darían la vida por invadir su edredón

Y la manera que tiene de cerrar los ojos
como si esperase un deseo incapaz de existir
Ya no basta con compartir su risa
cuando la has visto reir hasta apagar las calles
Y eso de que llora a escondidas
o se araña en el alma
cada vez que descubre un lamento ajeno

No me digas que entiendes de mujeres
hasta que no la escuches gemir ardiendo
Y eso de que sus pechos son pequeños
sólo es cierto si los comparas con la vida
Esa vida que ella conoce como nadie
y atormenta sus dudas en un pestañeo

Que la manera que tiene de recibir los días grises
sólo es posible por sus infinitos colores
Y la forma en que te abraza fuerte
y se encoge por no morir de frío
para matarte de calor

Yo ya sé lo que es acostarse con ella
y despertar con ella
y desayunarla desnuda
y pedirle diez minutos más al día
para estirar su adiós

No conoces la despedida
hasta que ella se marcha
y te deja tumbado con el culo al aire
y el corazón abierto admitiendo visitas

Y el número uno ya nunca te sacia
cuando has probado como te queda su dos
No me hables de nada eterno
si no la besaste
Y no le pidas al tiempo dar marcha atrás
si no sabes andar a su ritmo
o callar en sus pausas
o amar sin excusas

Yo he probado todas sus virtudes
y he mordido cada lunar
He conocido sus vergüenzas
y he visto como las tiraba al rincón del olvido
La he visto caer desde cien pisos
y levantarse con una sonrisa
y en cada palabra que pronunciaba
o en cada silencio
mientras la luna acechaba
la he visto ser feliz
y ser ella misma.

13 de diciembre de 2011

Llámame que no tengo saldo

Quizás quepa alguna gota más
pero dudo que mantenga el color
tantos filtros perdieron su esencia
y el color amarillo pasó a ser recuerdo
como el frío que desaparece
o como una palabra callada
que se pierde en un matiz de grises
y sólo queda un beso
que sabe a ciencia ficción

Es probable que vuelen las flores
y que las nubes caigan al suelo
tanto como es posible
estirar el silencio al sonido
y mutar sin miedo la ambigüedad

Existe una opción entre miles
de que una estrella caiga en tu cama
y existen miles entre una opción
de candidatos a cuidar tu sonrisa
pero sólo hay una tonalidad de rojo
que la sabe mantener en llamas

Quizás cuele alguna mirada
pero el viento barre casas de cartón
y hormigón mojado en graffitis
desde la estación de los gritos mudos
ya sólo hablan los zurdos
que perdieron la mano derecha en tu piel
como quien pierde el móvil o el alma
pero mantiene la cobertura
para llamar a tus ojos.

11 de diciembre de 2011

Donde habita el olvido

Y se apagó una luz
junto a la calle tormento
de colillas vírgenes
y vidrios con sida
apestando a sexo barato
y evocando suicidas
la tarde acabó
entre guantes vacíos
y manos desnudas
y pantalones hambrientos
por hincarle el diente
a cualquier merluza
de aspecto embobado
y palabras simples
con susurros lentos
y minutos calientes
más allá del deseo
se ocultó la tiniebla
y nació el jazz
entre colchones de tiza
y aspirando ceniza
se fundió la bombilla
y callaron mendígos
y las putas gemían
sobre la acera
de una calle sombría
de viejas costumbres
y nuevas orgías
se apagaron las luces
y me entró el sueño
y se hizo de día
en la calle tormento.

8 de diciembre de 2011

En tu trinchera

No temo la guerra
si su espalda está conmigo
y las armas
no me asustan
más que su ausencia

No le pido tanto
a cada pestañeo
que ironiza al descaro
si su voz
calma mi piel

No me importa el frío
si me tocan sus dedos
y al hambre
no le temo
si le sobra un beso

No me espanta el dinero
si me regala su risa
y del sueño
no comento
mientras no cierre los ojos.

3 de diciembre de 2011

Producto agotado

No tengo con quién hablar
y cuantas más palabras
acumulo en mi interior
más pesado se vuelve mi cuerpo
y cuantos más besos no doy
más me quema la piel
y cuantas más lagrimas
me empeño en ocultar
más sinceros son mis engaños

No tengo ganas de vivir
no en esta vida
en este mundo occidental
y accidentado
en esta tierra cansada
y violada
bajo este techo negro
que nunca se borra

No tengo ganas de amar
y eso es quizás
lo que más me preocupa

No tengo ya tacto para querer
ni paciencia para ser querido
No tengo ya prisa por crecer
ni ilusión, ni ganas, ni aliento
No tengo ya argumento
para seguir sonriendo
ni fuerza
para levantar el ánimo

No tengo pelotas
para quitarme la vida
y me faltan cojones
para seguir viviendo

No tengo ganas de amar
y eso es quizás
lo que más me preocupa.