27 de diciembre de 2012

Cartas a Olivia Pazos - XV -

No escucho flores de mal
ni lamentos oxidados
no soy indiferente
nunca he existido

El papel se quema
como se quema el recuerdo
como se quema la mar
sin ti

La noche de siempre
la noche oscurecida en misterio
la noche y nada más

Tus ojos
tus ojos grandes y azules
se fundieron con la mar
para quemarme el aire

El aire pesa tanto
que ni si quiera lo noto
la noche vuelve
para alejarme de mí

Tus labios
tus labios grandes y rosas
como flores de mal
que nunca me escuchan

La noche vuelve
la noche muere angustiada
y me quema
y olvida ser noche
sin ti.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - XIV -

Pasaron tres estrellas
a las tres pedí un deseo
pasaron tres segundos
y apareciste tú

Tu muro me pareció tan grande
que supe que detrás habría magia
no me equivoqué

Tu piel me pareció de seda
estuve cerca
creció en las estrellas
y la luna te vistió de ella

Pasaron tres veranos
esperé tu sonrisa
y no me defraudó

Tu voz me pareció tan suave
que me permitía cerrar los ojos
entre dos silencios tuyos
encontré infinitos sueños
y unicornios verdes invisibles
que sólo tú me hacías ver

Pasaron tres estrellas
y no pedí deseo alguno
por fín
te tenía a mi lado.



Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - XIII -

Y me siento alegre entre mis vestiduras tristes,
bajo este aspecto de sufrido pesimista,
sólo hay montañas de amor gozando,
como levadura de una idea lejana,
hinchando las costuras de mi piel.

Y me recuerdo cansado temblando de frío,
acurrucado entre los brazos de nadie,
contando en silencio los segundos,
como asunto impropio y pasajero,
arrastrado por el viento en delirio.

Y levito como una pluma de otoño,
acercando tu aroma invisible,
desafiante hasta la locura.

Y sutil como el final de la lluvia,
mi tristeza sucumbe.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - XII -

Te asocio con el mar,
confundo entre tú y él,
de tu piel lo calmado,
la caricia.

Y te recuerdo en algún paisaje,
desconocido entre mis recuerdos,
con luz cálida de media tarde,
velas blancas cortando el viento,
pescadores y mercaderes,
sirenas, cangrejos y delfines.

Y te veo azul como el aire,
verde como la mar en descanso,
como un azote de lluvia
en delicadas lágrimas.

Confundo tu fotografía,
con aquel atardecer,
cuando enmudeció el tiempo
para hacerse eterno.

Y te descubro en el reflejo,
fundiendo mis manos con tu ausencia,
a veces, demasiado triste.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - XI -

Belleza son tus ojos,
la sonrisa de un niño,
un acto de fe,
las nubes.

Belleza es la mujer,
desnuda, vulnerable,
una nota de una guitarra,
un color de un paisaje cualquiera.

Belleza es cuando callas,
y miras lo pequeño,
disimuladamente,
curiosa.

Belleza nunca se alcanza,
es el placer de mirar adelante,
la satisfacción de no rendirse.

Belleza son tus manos,
cuando recorren mi barba.



Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - X -

Calles vacías. Un país extranjero con sus farolas calladas. Observan, discuten en silencio. Perdieron el don de escandalizarse, pero siguen juzgando. Nosotros caminamos, verticalmente, siguiendo el compás que marcan las baldosas en ayuno. La hierba crece muerta a ambos lados. Al final, el perdón.

Tu abrigo marrón te protege del frío y de mis manos. Mis manos, me protegen de ti. Mi conciencia, se arrastra moribunda por la estación de Callao, llorando jazz. Nosotros, pedimos un café. La camarera sonríe, como si fuese capaz de calcular las gotas de veneno que vertió sobre las tazas. El amarillo resucita entre los dedos como prueba del tiempo. El tiempo no pasa, se distrae. Tus ojos me miran, yo me hundo. Entonces acaricias mi barba, recordándome que el mundo llegó a albergar calor. Pedimos la cuenta y tú pagas. El único papel de valor que alguna vez tuve, lo arrojé a la hoguera con mis poemas. Mis poemas estallaron, justo en el preciso instante en el que las nubes dejaron paso a las estrellas, y pude ver en el cielo oscuro, pequeños rayos de luz. Por todos los rincones, empezaron a elevarse con olor a pólvora, fuegos artificiales de un mismo color. El tráfico seguía lento, y las señales luminosas ralentizaron el ruido de los caminantes de Macondo.

Volvemos a las calles vacías, esta vez, menos silenciosas. Entonces gimes. Y como efecto inmediato, mis manos se adentran bajo tu abrigo marrón. Te acaricio la piel sin darme una tregua. Me pierdo. Encuentro el camino que me lleva al Sur y rebusco por el vértice donde crece el vello, entre tu ombligo y la nada. Entonces gimes. Y como un acto reflejo, se acerca el tiempo y nado ahogado. Me hundo. Las farolas iluminan mi caída en un acto grotesco. Me despido. La noche cae y el día empieza otra vez.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - IX -

Eres tan esquiva como el verano
cuando el invierno controla los tiempos
y tus pechos se rebelan
contra la melancolía de antaño
o el desconcierto de hoy.

Eres tan dulce como el cerezo
cuando se pinta colores alegres
y tu mirada se cae
hasta fruncir el ceño
con la sonrisa en auxilio.

Eres tan fría como la nieve
cuando evapora risueños susurros
y tu cabello se enreda
contra los besos perdidos
o los abrazos de ayer.

Eres tan bella como la lluvia
cuando se derrama lenta hacia las flores
y tu mente se confunde
hasta dejar caer los parpados
con la ilusión empapada.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - VIII -

Soy el ser más absolutamente opuesto
opuesto a qué dirás, opuesto a todo.

Convivo en un desequilibrio equilibrado
en el péndulo que forman mis dos extremos
dos individuos que se odian y aman
compiten todo el día por ser mis ojos
yo, más vago y traumado
les replico que no tengo dinero.

Cuando me miro al espejo
veo a satán mirándome fijamente
nunca parpadea, pero no se entromete
simplemente me manda cajas de ron.

Adoro tanto la luz del sol
que no puedo soportarla.

Es por eso que me entrego a la noche
con la única condición de ocupar mi boca
es raro que hable, sino fumo tabaco
con la única obsesión de ocupar mis labios.

La luna, la maldita luna embustera
¡Qué poco se muestra completa!

La balanza, la cuerda de venas que me ata
el respiro del aire, la señal de las estrellas
el silencio generoso, las buenas noches.

Cada vez que giro la mirada
entre las calles nauseabundas
caminando a contratiempo
con la fe ondeando en mis pestañas
timidamente, casi sin molestar
busco mi opuesto
mi complemtento
mi Olivia Pazos.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - VII -

Soy el más solitario del mundo
por eso me rodeo de gente a diario.

Extraño cada milímetro de tus caricias
imagino el silencio y lo señalo.

Me llamaste hipersensible
y dijiste que por esa razón
tu propósito en esta vida
sería cuidarme.

Olivia Pazos, no estás ahora
y cada vez que me enseño
acabo ahogado.

Mi amor
si aún mantienes la palabra
devuélveme el aire.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - VI -

Un roce
de tus labios
casi sin querer
al borde de la muerte.

Una palabra entrelazada
con otra palabra
de tus labios.

Hablar pegados
besar despacio.

¡Qué suave es la vida 
junto a los labios
de Olivia Pazos!

Desperté y todo
se volvió gris y real.



Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - V -

Me despedí de Olivia
hace ya cuatro años
acusado de amar en exceso.

Deshecho bajo un arbolito
demasiado jóven
para cargar a diario
los frutos pesados
cargados de amor.

Sin la piel de Olivia Pazos
mi cuerpo se sentía angustiado
cansado, abandonado y desnudo
por dormir sin sus labios.

Tanto tiempo sin Olivia y sin mí
que olvidé recordar todo lo demás
y tras largos sueños y pesadas vidas
me encontré de nuevo con sus ojos
y lo vi todo azul
y claro.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - IV -

Impulso, maldito impulso
rodeado de bellas mujeres
atarvesándome el muro del alma
camufladas entre ojos de cristal
robándome el tiempo
hablándome cosas de otros
sin expresar deseo alguno.

Impulso traicionero
que me llevaste al desprecio
de mí mismo al seguir tu juego
escrutando mi mente
en busca de la mujer
que ocupa mis sueños
me haces perderme de todo
para llegar hasta nada.

Razón vestida de impulso
poco lograste engañarme
no me enseñaste sus labios
en ese momento
perdiste el juego.


Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - III -

Se torció el clima y me llevó a ti
la montaña cayó sobre el arbusto
pasaron tres vidas eternas
haciendo del tiempo un lugar inseguro.

Se apagó el alma
las partículas de nada
brotaron en flores de todo
el mar inundó tus ojos
tan perfectos como el aire.

Yo, acabé ahogado.




Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - II -

¿Qué quieres de mí, Luna? ¿Qué me vas a matar si ya estoy muerto? Cualquier castigo que me impongas será un regalo dulce y placentero. Cualquier daño físico es para mí la más suave caricia que puedo llegar a sentir.  ¿Qué más puedo sentir? Si ya no me quedan sentidos para perder la cabeza, si sólo pienso en echar una cuerda alrededor de mi cuello y acabar con todo. ¿Por qué me elegiste, Luna? ¿Por qué fui tu enviado al mundo para sentirlo tan dolorosamente en cada respiración? ¿Por qué me matas y no tienes cojones a matarme? Degollado y moribundo me haces arrastrarme por el suelo cuando yo sólo quiero volar. Me obligas a amar y ni si quiera le encuentro un porqué. ¿Te hace feliz mi sufrimiento? ¿Te causa placer ver cómo pierdo el aliento y las lágrimas tratando de escalar una rampa invisible que nunca me llevará a ti? Y me dejas caer al frío suelo una y otra vez. No tienes compasión. No amas y me pides que ame, y me obligas a amar. Ojalá el frío acabe por congelar cualquier atisbo de sensibilidad. No puedo soportarlo más. Y me pones de frente tu Sol, tan cálido como el hogar, tan sabio como una pregunta cuya respuesta son cien preguntas más. Y me haces amarla. Y me matas, sin matarme. Acaba con esto, te lo suplico. Luna, si no me entregas el Sol, nunca más me dejes volver a verlo. Si me enseñaste a amar, enséñame también a ser indiferente. No lo soporto más. Acaba con esto, o te prometo que encontraré la manera de llegar hasta ti, y mi oscuridad y mi sufrimiento serán el sufrimiento y la oscuridad del mundo. Acaba conmigo, o entrégate a mí.





Hugo Vidal

Cartas a Olivia Pazos - I -

Olivia Pazos sale a la calle sin sujetador
es una cálida tarde de agosto
decide desnudarse entre las particulas de aire
que separan su cuerpo del bar de la plaza
decide pedir un café con hielo pero sin agua
y las particulas de aire que bailan en la avenida
deciden sucidarse en modo derretido.

Olivia Pazos camina y sonríe a sus vecinos
usa la misma mueca adormecida y dulce
heredada de su madre en la infancia
junto al viejo embarcadero del pueblo pesquero
a las orillas de un mar
que no siempre quiso bañarla.

Olivia Pazos espera mientras fuma un cigarro
lo hace sin despeinar su rostro de sirena de piedra
acomodada en el pedestal por el que no pasa el tiempo
mientras su mueca se va derritiendo
entre las olas que ya no permiten
a ningún forastero exiliado
bañar su recuerdo entre los pechos desnudos
de la estatua de Olivia Pazos.


 Hugo Vidal

1 de septiembre de 2012

Infinito



La perfección es infinita
y habita en el equilibrio de los opuestos

una mujer
un hombre
lo contrario
aparece el amor
nace la vida

el punto que oscila
el ser humano
el carácter

el ego como mal
el ego como instinto
el ego sobrevive una vida
el amor sobrevive dos

un circulo que no acaba
un circulo de infinitas dimensiones

los colores que vemos
no son todos los que son

la mente que todo lo ordena
que todo lo nombra
que todo lo prostituye

el tiempo como herramienta
el tiempo como esclavo

los olores que olemos
no son todos los que son

la muerte
el nacimiento
son polos opuestos
semejantes y enemigos
ambos necesarios
temidos por ignorancia

un orgasmo existencial
eso que llamamos sexo

nada es sin su opuesto
no hay bien sin mal
no hay yo sin tú

no hay amor sin ego
hasta que se vuelve infinito
y alcanza la perfección
y empieza de nuevo

padre y madre
cuerpo y mente
tierra y universo

escribimos los límites
con líneas rectas

nacemos llorando
morimos en paz

¿por qué temer  a la muerte
más que a  la vida?
¿por qué renunciar a vivir
por esperar a la muerte?

no intento llegar al fin
intento andar el camino
no busco la perfección
sino el perfeccionamiento

cuanto más conozco
más ignorante soy

tuve recuerdos de otras vidas
que murieron al alcanzar la razón
ahora busco reencontrarlos

igual que busco en las estrellas
un dibujo circular de energías

igual que la tierra era plana
el universo ahora lo es
hasta que alcancemos a verlo

mi vida no empieza
ni acaba
sólo transcurre

mi amor no es completo
mientras oscila

mi ego se enfurece
si no busco mi bien
y olvido mi supervivencia
por la supervivencia de todo

infinito es un número más
que aún no situamos
pero que se parece al cero

almaceno energía
para iluminar mi salón
y no atiendo a la luz
que ilumina mi alma

hago que el coche se mueva
y mantengo mi impulso encerrado

energía y luz y sol
materia y silencio y la luna
brillad más alto y más fuerte
para que todos os oigan

tiempo imperfecto
tiempo embustero
aparta la máscara
y sé ahora

veo más allá de tu aspecto
leo en tu rostro todos tus miedos
tus ojos nunca me engañan

lo fácil no es mirar a otro lado
lo fácil es mirarse al espejo
mirar al final de los pulmones
mirar al árbol al cielo
y aceptarlo

Un momento completo
estallido de verdad y colores
donde se funden la vida y la muerte
y nace el amor
y todo es perfecto.

Gris



Sólo miro el defecto ajeno
como reflejo del mío

la ciudad es gris
una nube de dolor
un lamento del cielo
contaminado y frágil

vértigo al cielo
con hogares
que no son hogares
y se lanzan al vacío

un horario definido
lineal y repetitivo
hasta sobrepasar
los ladridos del burro

un burro gris
un burro cansado
con la aspiración muerta
abandonada en rutina

todos a la vez
al mismo sitio
al mismo ritmo
a la misma hora

todos a la vez al mismo canal
y a la misma basura
y al mismo bastardo
y al mismo periódico
con diazepam

todos a la vez
ocultando las miradas
a otras miradas

agachando la cabeza
en el metro
y en el espejo

todos a la vez
con las mentes absorbidas
por un partido de fútbol
por un instante de felicidad

todos a la vez
atracados y en silencio
confiando en la palabra
y la sonrisa del poder

entregando nuestras vidas
y familias
al concepto de dinero
esclavizándonos
todos a la vez
subordinados al reloj
zombis de una moda

nos lamentamos del pobre
y miramos a otro lado
o mordemos el bocadillo

todos a la vez
con miedo
con ego
con dolor

suspirando por un segundo
de felicidad eterna
de sorpresa
de amor

¡moloch! ¡moloch!
que no cambias de tiempo
ni cambias de mundo

matas generaciones
y generaciones
de grandes mentes
abatidas por la locura

¡moloch! ¡moloch! ¡moloch!
nos encaminamos hacia ti
cada vez más acelerados y confundidos

alcanzar la cima
caer al fondo
una nueva edad media
hasta restarnos en plagas

¡moloch! ¡moloch!
son tan grises tus trazos
tan grises los rostros
y gris tu esperanza

aliméntate de mí
llénate
explota

conserva del mundo
un paisaje bello
una luz

aquello que hago por ti
lo hago por mí

unos se entregan a la fe
otros a la televisión
unos se entregan a la ciencia
otros al arte
todos se evaden

el alcohol y la droga
el videojuego y el libro
tren directo
hacia la mente libre
y la ficción

la realidad es complicada
la realidad es gris
el mundo pierde color
el humano y su oscuro

el amor no existe
cuando existe el ego

si existe el hombre
hay ego
si existe el amor
hay vida

horizonte anciano
encorvado de regla recta

calles de angustia
minutos de silencio
y soledad
y miedo

palabras repetitivas
mensaje de lavado cerebral
oraciones sin destino
ni emisario

pensamiento acomplejado
complejo de cero
palabras repetitivas

el mundo está gris
el hombre está gris
la luz del color
sencillamente
es.

Morado


En mis sueños
todo es morado

cristal protector
viento nocturno
refugio de sábana
cierro los ojos

sólo llego a dormir
si mis músculos
descansan en paz

mi mente libera
las súplicas
de mi inconsciente olvidado

soy dios
y poseo a la princesa

soy dios
y arreglo el mundo
y lo vuelvo púrpura

laberinto interminable
relatos de tinta invivible
caigo
despierto

en mis sueños
estoy solo
con todos mis yos
con todos sus reflejos

en mis sueños
soy honesto
conmigo y con el mundo

niego lo que veo del otro
y no me gusta
porque lo rechazo de mí

acepto lo que veo del otro
y me enamora
porque veo mi luz

morado límite
bipolar y bisiesto
que parte el día en dos

morado como el atardecer
sangriento y hermoso

morado como el primer rayo de sol
o el primer sueño consciente

cierro los ojos
abro el abanico de colores
prisioneros del miedo

abro la mente
cierro el prejuicio opaco
del mundo real

los sueños
sueños son
y no se pierden

no se acaban con el día
no se angustian con el vértigo
no se vuelven reales
ni se mantienen

cierro los ojos
luz morada y nubes
un juego y dolor

traición de mi propio ser
egoísta y sincero
nunca se oculta

bajo los párpados
hiperactivos
descansa el tiempo
todo sucede

bajo las estrellas
brilla mi alma

bajo la mirada
veo a la gente que amo
a la gente que no amo
todos son parte de mí

morado y oscuro
morado y claro
real e irreal

no me engañéis
sois lo mismo

no reservéis
porciones de día
sueños de ayer

quiero soñar despierto
quiero actuar dormido

imaginación y memoria
y nada más
energía y materia
y nada más
el color morado

despertar sin hambre
despertar llorando
despertar
y volver a dormir

lo que habita en los sueños
habita en la vida
lo que habita en mi mente
habita en mi amor
lo que habita en tus ojos
habita en mí

no soy más púrpura
que el lunar del recuerdo
de un primer beso

soy un sueño
que ha escapado del sueño
y sobrevive.

Amarillo



No somos más que niños
con aspecto de adultos

abrir los ojos con deseo
la inocencia de una tarde

un verano curioso y cálido
un dedo tímido en los labios
y los labios que se muerden

amarillo libertad
amarillo de los sentidos
amarillo joven e ingenuo

el rayo de sol
de la mañana anterior
nunca me falta

todas las nubes
del día siguiente
cubren las faltas del sol

pero nunca llenan
la ausencia infinita
de color alguno

no esconden
la verdad de una vida
sin fuego
sin juego
sin perdón

un niño que ríe
un niño que nace
un niño jugando
a ser explorador de los sentidos
y alguacil despistado
del instinto animal

una sonrisa
una lágrima

todos somos niños
cuando sentimos
cuando olemos
cuando vivimos

en el momento justo
cuando llega la soledad
cuando llega el perfume
cuando la muerte no importa

veo un rayo de luz
directo y puntual
cada vez que despierto

veo un guiño del sol
enérgico y sin fin
cada vez que nací

amarillo como la piel
amarillo como la tierra
amarillo como el sol

hasta que cubro mi cara
con pinceladas negras y finas
alrededor de mi boca adulta
y mi sonrisa adulta
y mis andares adultos
y detrás de todo
el miedo

soy un niño
soy un niño como el que fue
más encorvado
más débil

soy un niño que lucha
por salir de la cáscara
y cambiar los papeles
y esclavizar al adulto

soy un niño
que pide a gritos
romper a llorar

y reír
y sentir en voz alta

tengo la cara amarilla
porque un nudo
me está matando

tengo la voz amarilla
porque mi juicio
se está suicidando

tengo un niño
prisionero y libre

soy un niño
y solamente quiero un abrazo.