30 de abril de 2012

Yin es yang

Toda mi poesía es una mierda
escribo los poemas más bellos
soy lo más cercano a la perfección
soy lo peor de la raza humana

No hay mejor amante que yo
te dejo insatisfecha y me pongo a roncar
puedo ser tu hermano
puedo dejarte tirado por un coño

Soy el mayor artista del siglo XXI
soy un vago que no llegará a nada
la imaginación es mi ley
soy un puto realista

Prefiero la noche a la mañana
adoro el sol en mi cara
la soledad es mi refugio
soy feliz en buena compañía

La música me da la vida
no se tocar un do
soy un gran escritor
me da pereza escribir

Toda mi ilusión es compartir
lo que es mío me lo guardo
soy un profeta del amor
tengo ganas de partir bocas

Soy mi propia contradicción
quizás algún día
también sea la tuya.

29 de abril de 2012

Tu soledad y la mía

Tengo que idealizar el amor
porque no lo tengo conmigo
y recuerdo
a marilyn y arthur
a jean-luc y anna
a sid y nancy
a kurt y courtney
a montesco y capuleto
recuerdo que una vez tuve pasado
y lo dejé escapar

Pero no me rindo
no renuncio a morirme
si ella se muere
y aunque venga y se vaya
¿qué hay mejor
que amar
y ser amado?

Porque prefiero compartir mi tiempo
que espantarlo solo
y si puedo dar un masaje
levantarme diez minutos antes
preparar su desayuno favorito
y llevárselo a la cama
y hacer el amor como si no existiera un luego
¿por qué no iba a hacerlo?

Porque aún no conoce
la cantidad de segundos ininterrumpidos
que la pienso cada día
y cada noche
y cada palabra que la digo
me la callo
para que no conozca
lo feliz que podría ser
si compartiese su soledad
con la mía.

26 de abril de 2012

Poema sin nombre

Me mataría por un último instante a tu lado
te comería el lunar de la izquierda de tu nariz
y el lunar de tu mejilla derecha
y el lunar junto a la comisura de tus labios
lo guardaría bajo llave sobre mi lengua
y con el verde de tus ojos
plantaría selvas tropicales
en cada palmo de tierra rendida

Daría la vida por descansar en tus piernas
y que me toques con ternura la barba
y que el único idioma conocido
fuera el de nuestra risa

Echo tanto de menos que ilumines mi sombra
las escapadas lejos en un mismo cuerpo
ese impulso que te llevaba a cogerme la mano
aún siendo enemiga de las manos atadas
atarme a ti completamente
locamente
apasionadamente

Nunca más volveré a tenerte
ni amaré tanto a una mujer
pero sólo por el hecho
de que me mataría
por un último instante a tu lado
creo poseer el derecho
a mirar una vez más
el lunar de tus labios.

25 de abril de 2012

Un peta contigo

Otro jodido martes por la noche. Salgo de clase con prisa. Me enciendo un cigarrillo en la puerta del estudio. El tabaco quemado se adentra en mi garganta respirándome lentamente. Un segundo de paz y luego nada. Cada escalón que bajo es como un acto involuntario que me hunde más y más. Conozco mi destino, subterráneo, escondido, aunque por lo menos hace calor. Y es que este puto frío me tiene tieso. Hablan del maravilloso sol otoñal de Madrid, qué menos. Informan de una avería en la línea cinco. Tócate los cojones. Siempre supe que las prisas no servían de nada. No se por qué me empeño en mirar el reloj. Sus repetitivos números son como un bucle que nunca acaba. Desde que naces hasta que mueres todos los días tienen doce horas y cada hora tiene sesenta minutos. Y siempre igual. Siempre el mismo seis y el mismo diez y el mismo cuatro. Encima los ponen por duplicado. Espero sentado con ilusión a que aparezca alguna muchaha bonita. Y que me rompa este paisaje monótono de rostros cansados y tobillos encadenados a un puesto de oficina. Pero la chica tampoco aparece y me vuelvo a cagar en mis prisas. Salgo de clase, me voy al bar y bebo cerveza hasta forzar mi sonrisa. Pero hoy no. Hoy decidí que tenía que llegar a la estación de autobúses para coger el de las diez. Pero llego al de las diez y media. Me subo, reclamo mi asiento de popa, donde los adolescentes más rebeldes nos liábamos los petas los sábados por la tarde. Hoy todo es distinto. Ya no existen los sábados ni las tardes. No quedan más que cicatrices de aquella época en la que sí me dejaba llevar. Y de vez en cuando, siempre en soledad, algún peta.

Cojonudo. Transporte público de Madrid 2, yo 0. Se avería el autobús en algún kilómetro de la A-1. Nos obligan a bajar y esperar afuera a que venga el siguiente y nos recoja. El puto frío. Si me quedaba algún resquicio de paciencia ya han logrado fundirlo. No se si empezar a andar, sin rumbo fijo, sin hora de llegada hacia donde me quiera llevar hoy el destino. Pero estoy cansado y la sola imagen de mi cara roja y marchitada por el viento me echa para atrás. Apoyo mi culo sobre el bordillo y dejo que mis piernas se estiren en la calzada. Esperar es lo que mejor se me da hoy. Lo único para lo que me siento con fuerzas. Y como un milagro que no necesita súplicas apareces tú. Sin esperar a oir mi llamada de socorro tu coche rojo decide cruzar por aquel kilómetro de la A-1. Nunca antes una coincidencia fue tan acertada. Fuiste tú quien me descubrió cabizbajo esperando a que no pasase nada. Y detuviste los neumáticos antes de cruzar sobre mis piernas. Y bajaste la ventanilla y sonreiste. Y sin mediar sonido alguno supe que estabas ahí, expectante, risueña, mirándome con esos ojos grandes, tan tuyos, tan de nadie. "¿A dónde vas?" se atrevieron a preguntar tus labios, "a donde me lleves" contestaron los míos. Y una sola pregunta bastó para que hoy, este peta que me fumo, no se sintiera tan solo.

"Palabras sin bandera" - Drama en un acto

ACTO I

Una trastienda de un bar nocturno. ELLA está de
pie frente a la pared. Espera nerviosa. Entra ÉL.

ÉL
¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa? ¿Estás bien?

ELLA
(Ausente)
Sí. No...

ÉL
¿Qué sucede?

ELLA
No podía soportarlo más. Las miradas de la gente,
empapadas en lástima. Lástima de sí mismos, de sus
vidas, secas y podridas, como un tronco viejo que
arrastra un largo camino repleto de rayos e incendios,
y la mano de los hombres, que...

ÉL
¿De qué me hablas? Dime qué te ocurre.

ELLA
Los hombres, grandes y orgullosos, que no respetan su
propia sangre, arrasan allá dónde clavan los ojos y...

ÉL
¡Basta!

ELLA
Y lo queman todo... Lo queman todo.

ÉL
¡Para! ¡Dime qué te pasa!

ELLA
Lo queman todo hasta que del viejo tronco sólo quedan
un puñado de cenizas olvidadas.

Silencio. ÉL, tratando de contenerse, se acerca
hacia ELLA y la agarra por los hombros.

ÉL
Olvida todo. Olvídalo todo. Los hombres siempre ganan.

ELLA
No. No en mi pequeño y estúpido cuento.

ÉL
No sé de que cuento me hablas, pero ahora voy a volver
ahí fuera. Y después vas a volver tú.

ELLA
No. No voy a salir.

ÉL
Yo aquí no puedo acompañarte. Mi lugar está fuera y
sabes que el tuyo también. Tienes que terminar lo que
empezaste, tienes que hacerlo o vendrán a por ti. Este
mundo funciona así, es el mundo de los hombres, un
mundo de fronteras, de personas de primera y segunda
categoría y tú... Tú lo elegiste. Ahora sálvate. Debo
salir.

ÉL se vuelve hacia la puerta.

ELLA
¡Espera! Si te vas, me pudriré aquí dentro.

ÉL
Era inevitable. Algo acabaría podrido.

ÉL agarra el pomo de la puerta.

ELLA
¡Espera! No puedes irte. No puedes dejarme aquí sola.
No puedo tragarme yo todo el veneno que tú me has
ayudado a crear. Es por ti por lo que no vivo, ni
quiero vivir. No puedes marcharte y actuar con una
sonrisa falsa por un placer que no tienes... por una
verdad que no aceptas.

ÉL
No busques allá donde nada queda. (Suelta el pomo, se
abandona) No remuevas las cenizas que ya se olvidaron.

ELLA
Aún no son cenizas. Ese es el problema que no
entiendes. ¡Están muy vivas! Están vivas como el río
que se desprende de la cima, como los ojos de un recién
nacido. Están vivas y no quieres ver.

ÉL
(Más abandonado)
No tengo ya ojos para ver. Ni oídos para escucharte, ni
nariz para olerte. No tengo ya pulso para mantenerte
cerca.

ELLA
Si se quiere, eso es algo que nunca se pierde.

ÉL se separa de la puerta y gira hacia ELLA.

ÉL
(Distante)
No es elección mía.

ELLA
¿De quién sino?

ÉL
Tú lo quisiste así. Tú elegiste salvarte.

ELLA
Ya no.

ÉL
Ya es tarde.

ELLA
No te conocía. No imaginaba que algo así pudiese llegar
a mí. Toda mi vida pensé que el amor era sólo una
excusa, algo que se inventaban los pobres para sentirse
ricos. Y luego llegaste tú y pusiste mi mundo patas
arriba. Todo en lo que siempre había creído dejó de
tener sentido. De la noche a la mañana me cambiaste los
esquemas y me sentí la mujer más rica del mundo.

ÉL
Con ese tipo de fortuna no podrás quedarte en Madrid.
Para ellos sigues siendo una pobre más, otra
desgraciada de segunda, sin esperanza ni futuro. Y eso
sólo podrás cambiarlo saliendo ahí fuera.

ELLA
Te faltan cojones.

ÉL, impasible, avanza hacia ELLA y le clava la
mirada.

ÉL
Ya está bien. Hoy no se dirán más tonterías. Ahora
sales conmigo fuera y te quitas esos pensamientos
absurdos y ridículos. No puedes actuar como una niña,
tienes unas responsabilidades y has de cumplirlas.

ELLA
¿Y si no quiero hacerlo? ¿Y si, sí, soy una niña,
ingenua, espontánea, alegre y esperanzada? Y destierro
de mi reino a todos los hombres. A los hombres tristes
y correctos. A los hombres egoístas y prevenidos. A
todos aquellos que no son capaces de dar un salto hacia
adelante, sin abrir los ojos, sólo porque alguna voz
oculta se lo indica con insistencia. Y me voy...
Después me voy.

ÉL
No puedes irte. Salgamos de aquí.

ELLA
Te he dicho que no salgo. Si he de pudrirme sola, que
así sea.

ÉL
Tienes unos deberes, tienes unas obligaciones. Es por
tu propio bien. (Enajenado) ¿Es que no lo entiendes?

ELLA
No. No lo entiendo y no me importa no entenderlo. No
quiero entender nada.

ÉL
Has de ser valiente.

ELLA
No. Valiente has de ser tú, y no un cobarde que elige
salvarse.

ÉL
No entiendes nada.

ELLA
Ni quiero entender.

ÉL
Es tarde. Salgamos.

Él se vuelve hacia la puerta y trata de salir.

ELLA
No voy a casarme.

ÉL
(Abatido, se detiene)
No lo repitas.

ELLA
No voy a casarme.

ÉL
Si no te casas te echarán del país.

ELLA
Mejor.

ÉL se dirige hacia ELLA.

ÉL
No digas tonterías. No tienes a donde ir.

ELLA
No importa. Si no hallo aquí la felicidad, en ningún
otro sitio la encontraré.

ÉL
La felicidad está ahí fuera, esperándote. Poseída y
perversa sobre el cuerpo de un hombre honesto. Y sólo
desea entregarse a ti.

ELLA
Esa no es la felicidad que yo deseo.

ÉL
No sigas hablando. Las palabras son el peor enemigo,
sólo los ojos dicen la verdad. Sólo en ellos podemos
creer.

ELLA
¡Huye, huye conmigo! Escapemos a un lugar lejano, dónde
los hombres no miren, dónde no existan patrias ni
fronteras, dónde no hayan juicios ni conciencias.

ÉL
Ese lugar del que hablas no existe. Y, si existiera,
estaría tan lejos que una vida humana no sería
suficiente.

ELLA
No me importa morir buscándolo.

ÉL
Tienes que casarte, te echarán del país.

ELLA
Así comenzaré antes mi camino.

ÉL
Él te ama. Él te espera.

ELLA
Es un hombre. No me importan los hombres.

ÉL
Es mi amigo. No podemos fallarle.

ELLA
Mátame entonces. Cruza esa puerta y mátame. Deja que me
marchite lentamente, sola, vacía... Nada.

ÉL
Debo salir. Tú has de ocupar esta tierra, vivir entre
los hombres y aceptar la felicidad que se te entrega.
Así debe ser. (Se dirige hacia la puerta) Recuerda
mantener siempre alta la sonrisa, eso es lo único que
no podrán robarte.

ÉL sale. Se oye un disparo que viene de fuera.
ELLA, muda de dolor, corre hacia la puerta.

TELÓN

"Efectos secundarios" - Comedia en un acto

ACTO I

Mediodía en un laboratorio cualquiera. A la
izquierda hay una mesa blanca con multitud de
probetas y demás utensilios para hacer
experimentos. Sobre ella, en la pared, hay una
tabla periódica plastificada. A su lado, cuelga un
póster de una fotografía de James Dean. La pared
de enfrente está cubierta por una pizarra blanca
llena de fórmulas matemáticas y garabatos
absurdos. A la derecha hay una mesa baja con un
radiocasete, objetos sexuales, ropa interior
femenina, una muñeca hinchable, y en la pared,
recortes de revistas porno. Junto a la mesa de la
izquierda está Pepa, una joven con el pelo
recogido, vistiendo una bata blanca y unas gafas
de pasta. Vierte líquidos de colores entre las
probetas, mientras habla con la fotografía del
póster.

PEPA:
¡Qué asco de vida! Siempre sola, sola entre estas
cuatro paredes, sin nadie que me atienda, que me preste
un poco de atención, que me cuide o me pregunte qué tal
el día. Por lo menos te tengo a ti, que me escuchas y
luego no sales corriendo. Supongo que estar muerto
tiene sus ventajas.

Entra Lola, una joven en estado de embriaguez,
vistiendo una minifalda y un profundo escote, con
el maquillaje corrido y las medias desgarradas.

LOLA:
Tía, estoy muerta.

PEPA:
Y sus desventajas... ¿Dónde te habías metido? ¿Sabes
qué hora es?

LOLA
Sí, sí, sí, es una maravillosa mañana de primavera, con
los cerezos en flor y el sol ardiendo sobre las
orquídeas deshojados, que solamente esperan a que
llegue la brisa y arrastre las semillas de otras
orquídeas para llenarlas de vida.

PEPA:
Sí, sí, sí, pero cuéntame cómo ha ido.

LOLA:
Se llama Carlos y es apasionado y listo y guapo, y
trabaja en un bufete de abogados, con un sueldazo, y
tiene un BMW y es distinto a los demás, porque es
sensible y delicado y sabe cómo tratar a una mujer.

PEPA:
Vale, ¿pero lo hicisteis?

LOLA:
Sí.

PEPA:
¿Y después?

LOLA:
Tenía que irse, que hoy trabajaba.

PEPA:
Lola, hoy es domingo.

LOLA:
¿Y qué? Puede que tuviese que preparar un caso para el
lunes...

PEPA:
O puede que fuese un cerdo más, que lo único que quería
era tocarte un rato las tetas y luego dormir... A ver,
¿qué te dijo cuando terminasteis? ¿Te besó y se quedó
un rato a tu lado?

LOLA:
No... me dijo que tenía que descansar y que se había
hecho tarde.

PEPA:
Para eso no hace falta ningún tipo de fórmula, ni de
feromona, ni nada. Con enseñar un poco de carne basta.
¿Por lo menos te dio su número de teléfono?

LOLA:
Sí, aquí lo tengo (Lola busca entre su bolso el
teléfono móvil, lo saca y echa un vistazo a la agenda).
Pero... no lo entiendo, solamente tiene 7 cifras.

PEPA:
Pues le faltan dos.

LOLA:
Lo habré apuntado mal.

PEPA:
O te lo dio así aposta, no es la primera vez que lo
veo.

LOLA:
Eres una desconfiada. No me extraña que no folles.

PEPA:
No me interesa follar, yo quiero un hombre que me ame,
que me comprenda, que le gusten las mismas cosas que a
mí y que no se contente con follarme sólo una vez,
quiero que quiera follarme todos los días de su vida.
Para eso estamos aquí, ¿o no?

LOLA:
Estamos aquí perdiendo el tiempo. Deberíamos estar en
la calle, en los bares, conociendo chicos nuevos hasta
que encontremos a nuestro hombre ideal.

PEPA:
Eso no sirve de nada, ya lo has comprobado.

LOLA:
Tenemos que encontrar la fórmula.

PEPA:
¿Y qué piensas que llevo haciendo aquí toda la mañana
de un domingo?

LOLA:
Pues lo mismo que opino que si mas y mas es mas, y
menos y menos es mas, mas y menos es... menos.

PEPA:
Cómo se nota que te sacaste el título en una privada

LOLA:
¡Oye, que Arsenio de Vitoria es un buen sitio!

PEPA:
(Manipulando las probetas)
¡Claro! Vamos a probar con un poco de Arsenio.

LOLA:
(Sorprendida, se pone la bata y
comprueba una fórmula en la pizarra)
Acuérdate de lo que le pasó al primero...

PEPA:
Tienes razón, mejor probamos con el polonio.

LOLA:
Sí, pero no mucho, el número tres acabó con el síndrome
ése que te enamoras de los objetos.

PEPA:
No me lo recuerdes, dejó de hablarme y empezó a
restregarse con el pico de una mesa.

LOLA:
Añádele cincuenta mililitros de polonio y un poco de
cobalto.

PEPA:
No, cobalto no. Es como la viagra, se les pone de un
tieso que da miedo.

LOLA:
Magnesio entonces, aún no lo hemos probado.

PEPA:
Sí, con el magnesio tiene que resultar.

LOLA:
¿Alguna vez te has enamorado?

PEPA:
Claro.

LOLA:
Nunca lo habría imaginado, siempre estás tan
desilusionada.

PEPA:
¿Qué pasa? ¿Crees que soy una frígida?

LOLA:
No, no, pero es que nunca hablas de tus historias con
los chicos.

PEPA:
Porque no vale la pena hablar de ellas.

LOLA:
¿Y el chico del que te enamoraste?

PEPA:
Un cabrón.

LOLA:
Bueno, pero algo tendría, ¿no?

PEPA:
Sí, una labia de aquí a China.

LOLA:
¡Qué cabrones! Son todos iguales.

PEPA:
Hasta que los pillas.

LOLA:
Y se quedan en pelotas con una herramienta que no
funciona.

PEPA:
Y te piden que se la chupes como si pudieras hacer
milagros.

LOLA:
Son todos unos impotentes.

PEPA:
Sufren impotencia de amar. Son incapaces de desear algo
durante más de cinco minutos, su único deseo es
correrse y coger la postura correcta para dormir.

LOLA:
Yo quiero enamorarme, y entregarme plenamente a una
persona que me haga sentir que no hay nada más en el
mundo.

PEPA:
¿Y qué es el amor sino química? Un conjunto de
circunstancias que te hacen adorar un perfume, una
piel, una mirada, que coincide genéticamente con tus
gustos y preferencias.

LOLA:
El amor es algo más.

PEPA:
No lo creo.

LOLA:
Yo también estuve enamorada una vez.

PEPA:
El amor no existe.

LOLA:
El amor es el motor de la vida.

PEPA:
Eres una ingenua.

LOLA:
No lo soy, porque amé una vez, y simplemente el hecho
de sentir devoción por una persona, amarla más que a tu
propia vida, entregar tu felicidad a cambio de la suya,
para mí eso ya es suficiente razón para vivir.

PEPA:
Ahí te equivocas, nunca antepongas tu felicidad a la de
un hombre, o acabarás soltera y vieja y sola y
convertida en una cascarrabias con arrugas y excesivo
maquillaje para una anciana que no sale más que al
bingo todos los primeros domingos de cada mes.

LOLA:
Tú nunca has estado enamorada.

PEPA:
Ni falta que me hace.

LOLA:
¿Y para qué estamos haciendo ésto?

PEPA:
Para no morir solas y pasarnos la vejez con el bingo
como única motivación.

LOLA:
No, lo hacemos para amar y ser correspondidas.

PEPA:
El amor murió con Shakespeare.

LOLA:
Y nació la tragedia.

PEPA:
Hasta que murió James Dean.

LOLA:
Yo quiero uno así, con esa mirada afligida, esos aires
misteriosos, esa pose viril...

Pepa y Lola miran el póster embobadas. Pepa avanza
hacia el radiocasete y lo enciende haciendo sonar
música jazz. Ambas bailan pegadas.

PEPA:
¡Lola! (se separa) ¿no te das cuenta? Buscamos al mismo
tipo de hombre que rechazamos. Queremos al mismo tipo
de tío que nos encontramos cada día, que pase de
nosotras, que nos trate como a un objeto, que nos
humille y nos deje desesperadas por recibir una llamada
que nunca llega.

LOLA:
Pepa, tienes razón. No queremos a un tío que se enamore
de nosotras, y nos ame incondicionalmente cada día de
su vida, como si no hubiera ninguno más.

PEPA:
Queremos a uno que nos folle bien y que no se canse de
follarnos nunca.

LOLA:
Y que siempre tenga ganas. Y que no mire a ninguna más
porque nosotras seremos su mundo.

PEPA:
Eso no existe, pero lo inventaremos.

Suena el teléfono móvil de Lola. Se lo pasan la
una a la otra con temor a responder.

LOLA:
Es Carlos, cógelo tú.

PEPA:
No, responde tú, a lo mejor ha funcionado.

LOLA:
No, él pasó de mí, me lo has dicho tú antes.

PEPA:
A lo mejor me equivocaba y la fórmula dio resultado.

LOLA:
Me da vergüenza.

PEPA:
Cógelo, no seas tonta.

LOLA:
Ya ha colgado.

PEPA:
Eres imbécil, la fórmula resultó y no tenemos manera de
averiguarlo.

Lola mira en su teléfono.

LOLA:
¡No, espera! Me ha escrito un mensaje.

PEPA:
¿Qué dice?

LOLA:
Lola, llevo todo el día sonriendo y pensando en ti.
Esta noche mis padres dan un convite en su casa de
campo, me encantaría que vinieras para poder
presentártelos y pasar un tiempo juntos. Con amor,
Carlos.

PEPA:
Vaya...

LOLA:
(Decepcionada)
Se supone que debería estar feliz.

PEPA:
Pero no lo estás... eso no es lo que buscamos...
¡Claro! Lo único que queremos es un tío que nos de
placer siempre que queramos, que tenga dependencia
sexual hacia nosotras y se desviva por nuestros huesos.

LOLA:
¡Abajo el amor!

PEPA:
¡Viva la supremacía sexual de la mujer!

LOLA:
¡Tendremos todo el sexo que queramos!

PEPA:
Y sin esperar como idiotas a que suene el teléfono.
¡Porque follaremos amiga mía! ¡Follaremos todo cuánto
queramos y los hombres nos serán fieles hasta la muerte

Pepa comprueba unas fórmulas en la pizarra,
mientras Lola hace comprobaciones con los objetos
de la mesa baja.

PEPA:
¡Ya lo tengo! Sólo necesitamos unas gotas de nitrógeno
y la fórmula estará lista (Pepa se dirige a la mesa del
laboratorio y echa unas gotas en una probeta, lo mezcla
en un frasco pequeño, examina el color y lo levanta
victoriosa). ¡Ya está!

LOLA:
¡Bien, déjame probarlo!

PEPA:
¡No, me toca a mí! Tú probaste la última.

LOLA:
¿Y qué? Eran fórmulas distintas, ya no quiero amor,
¡Quiero tener sexo bueno hasta desmayarme!

PEPA:
Bueno, ¿lo echamos a suertes?

LOLA:
Vale.

Pepa y Lola esconden las manos detrás de su
espalda.

PEPA:
Una... dos... y tres (Sacan las manos al frente
haciendo figuras distintas con los dedos). ¡Metal, he
ganado!

LOLA:
¡No seas tramposa, Semi-conductor gana a metal.

PEPA:
No, Semi-conductor gana a No-metal, Metal gana a
Semi-conductor.

LOLA:
Vaya...

PEPA:
¡He ganado! Voy a probarlo... (bebe el líquido de la
probeta).

Pepa se bebe el líquido del frasco se dirige hacia
la puerta, se escucha como se abre y se cierra. Se
apaga la luz y se escuchan los gemidos de un
hombre. La puerta vuelve a abrirse y se enciende
la luz. Entra Pepa con el pelo suelto, las gafas
ladeadas, la bata medio quitada y los botones de
la camisa entreabiertos.

LOLA:
¡Ha funcionado! Ahora me toca a mí.

Lola agarra el frasco con el líquido y se bebe las
últimas gotas. Pepa trata de impedírselo.

PEPA:
¡No! ¡No lo hagas!

LOLA:
¿Qué pasa?

PEPA:
No ha funcionado.

LOLA:
Pero si he escuchado cómo chillabais.

PEPA:
Tiene efectos secundarios.

LOLA:
¿Qué efectos secundarios?

PEPA:
Lola, nos hemos vuelto frígidas.

LOLA:
¿Cómo?

PEPA:
Yo no he sentido nada y sólo ha gozado él.

LOLA:
Vamos, la historia de siempre.

PEPA:
(Se quita la bata)
Renuncio a la investigación, que lo arreglen los de
marketing.

Pepa sale decidida del laboratorio ajustándose el
pecho. Se apagan las luces.

TELÓN

23 de abril de 2012

Ser ciego es una putada

Cuando miro a una mujer a los ojos
veo más allá de su ropa
y no me detengo
en la forma de sus pechos
en el color de sus bragas
encuentro la razón de su sonrisa
el porqué de sus miedos
la pausa del tiempo

Cuando miro a una mujer a los ojos
y se marcha
bajo rápido la mirada
y me guardo su secreto
y me quedo con su imagen
y me pierdo en sus recuerdos
entiendo la palabra belleza
y ya nunca más puedo mirar
sin buscar los ojos de una mujer

Cuando miro a una mujer a los ojos
y ella se atreve a mirarme
le desnudo mi alma
y ella me masturba con sus pestañas
y ella canta la historia del silencio
que sólo nosotros sabemos
y a nadie diremos
salvo que mire a una mujer a los ojos.

15 de abril de 2012

Yo no he sido

No es culpa mía
las guerras del mundo
los niños soldados
las familias en paro
los elefantes cazados

No es culpa mía
entregarme tarde a quien me ama
resistirme a una emboscada de sexo
preferir un beso a una mamada
dormir solo antes que con cualquiera

No es culpa mía
la tala de árboles
la masacre de razas
la puta capa de ozono
la profesión de político

No es culpa mía
esconderme en mi excusa de vago
permitirme muy pocas sonrisas
aceptar el miedo y llorarlo
escupir la humildad a los mortales

No es culpa mía
la falta de agua para el negro
la escasez del pobre
la injusticia religiosa
la violencia gratuita y el pan a un euro

No es culpa mía
zambullirme en alcohol ante un problema
aplastarme en la cama días enteros
pensar en mí antes que en nadie
apagarme la vida por falta de amor

No tengo la culpa de nada
aunque quizás
sea cómplice de todo.

9 de abril de 2012

Sueño a menudo

Si pudiera pedir empezaría por los ojos
unos del color del aire / transparentes como el alma
pediría unas manos curiosas y delicadas como el mar
unas piernas incansables desde el mundo a mí
un ombligo con secretos milenarios
unos pechos violentos y dulces
pediría unos labios carnívoros
una voz sosegada y fina
un lunar por cada beso nuevo
un adiós por cada cien abrazos

Si pudiera elegir empezaría por la mente
una capaz de enmudecer al tiempo y al buda
pediría una sonrisa que apagase guerras
y juntase a todos los hombres en una orgía global
una sensibilidad precisa como el otoño
limpiando la atmósfera con lágrimas de amor
pediría el valor y el carácter necesario
para mantenerme los cojones en alto
una palabra de ánimo
una mirada a cien grados
un susurro que se fue

Si pudiera pedir empezaría por los ojos
una canción atravesada en dos cuerpos celestes
un silencio más grave y sonoro que cualquier poema
pediría una musa dispuesta a cambiar el arte
un lunar por cada beso nuevo
un adiós por cada cien abrazos
si pudiera pedir
pediría a alguien
muy parecido a ti.

5 de abril de 2012

Matar a un niño

Días escasos de lluvia
la piel del mundo llora en agudo y en gris
se empeñan en matarme
un gorrión está en algún lugar de su ciclo
silbando en silencio y a mansalva
corriéndose en la boca de un reloj digital
de líneas rectas con principio nubloso
y tanta razón y obsesión por el puto fín

Días escasos
días escasos de amor
arrancado por una bofetada prematura
caído en guillotina por volar en sueños
el verde brota tras los ojos de la lluvia
asaltando al aire hasta el infinito
muerto en batalla
y de regreso a tierra

Días
días que van robando la inocencia
días que se emancipan del presente
días infértiles y violados por un palo recto
días jodidos de reglas y límites y televisión
se empeñan en matarme
días escasos de lluvia
un niño ha caído
y la piel del mundo llora
en agudo y en gris.