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Mostrando entradas de abril, 2012

Yin es yang

Toda mi poesía es una mierda
escribo los poemas más bellos
soy lo más cercano a la perfección
soy lo peor de la raza humana

No hay mejor amante que yo
te dejo insatisfecha y me pongo a roncar
puedo ser tu hermano
puedo dejarte tirado por un coño

Soy el mayor artista del siglo XXI
soy un vago que no llegará a nada
la imaginación es mi ley
soy un puto realista

Prefiero la noche a la mañana
adoro el sol en mi cara
la soledad es mi refugio
soy feliz en buena compañía

La música me da la vida
no se tocar un do
soy un gran escritor
me da pereza escribir

Toda mi ilusión es compartir
lo que es mío me lo guardo
soy un profeta del amor
tengo ganas de partir bocas

Soy mi propia contradicción
quizás algún día
también sea la tuya.

Tu soledad y la mía

Tengo que idealizar el amor
porque no lo tengo conmigo
y recuerdo
a marilyn y arthur
a jean-luc y anna
a sid y nancy
a kurt y courtney
a montesco y capuleto
recuerdo que una vez tuve pasado
y lo dejé escapar

Pero no me rindo
no renuncio a morirme
si ella se muere
y aunque venga y se vaya
¿qué hay mejor
que amar
y ser amado?

Porque prefiero compartir mi tiempo
que espantarlo solo
y si puedo dar un masaje
levantarme diez minutos antes
preparar su desayuno favorito
y llevárselo a la cama
y hacer el amor como si no existiera un luego
¿por qué no iba a hacerlo?

Porque aún no conoce
la cantidad de segundos ininterrumpidos
que la pienso cada día
y cada noche
y cada palabra que la digo
me la callo
para que no conozca
lo feliz que podría ser
si compartiese su soledad
con la mía.

Poema sin nombre

Me mataría por un último instante a tu lado
te comería el lunar de la izquierda de tu nariz
y el lunar de tu mejilla derecha
y el lunar junto a la comisura de tus labios
lo guardaría bajo llave sobre mi lengua
y con el verde de tus ojos
plantaría selvas tropicales
en cada palmo de tierra rendida

Daría la vida por descansar en tus piernas
y que me toques con ternura la barba
y que el único idioma conocido
fuera el de nuestra risa

Echo tanto de menos que ilumines mi sombra
las escapadas lejos en un mismo cuerpo
ese impulso que te llevaba a cogerme la mano
aún siendo enemiga de las manos atadas
atarme a ti completamente
locamente
apasionadamente

Nunca más volveré a tenerte
ni amaré tanto a una mujer
pero sólo por el hecho
de que me mataría
por un último instante a tu lado
creo poseer el derecho
a mirar una vez más
el lunar de tus labios.

Un peta contigo

Otro jodido martes por la noche. Salgo de clase con prisa. Me enciendo un cigarrillo en la puerta del estudio. El tabaco quemado se adentra en mi garganta respirándome lentamente. Un segundo de paz y luego nada. Cada escalón que bajo es como un acto involuntario que me hunde más y más. Conozco mi destino, subterráneo, escondido, aunque por lo menos hace calor. Y es que este puto frío me tiene tieso. Hablan del maravilloso sol otoñal de Madrid, qué menos. Informan de una avería en la línea cinco. Tócate los cojones. Siempre supe que las prisas no servían de nada. No se por qué me empeño en mirar el reloj. Sus repetitivos números son como un bucle que nunca acaba. Desde que naces hasta que mueres todos los días tienen doce horas y cada hora tiene sesenta minutos. Y siempre igual. Siempre el mismo seis y el mismo diez y el mismo cuatro. Encima los ponen por duplicado. Espero sentado con ilusión a que aparezca alguna muchaha bonita. Y que me rompa este paisaje monótono de ro…

"Palabras sin bandera" - Drama en un acto

ACTO I
Una trastienda de un bar nocturno. ELLA está de pie frente a la pared. Espera nerviosa. Entra ÉL.
ÉL
¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa? ¿Estás bien?

ELLA
(Ausente)
Sí. No...

ÉL
¿Qué sucede?

ELLA
No podía soportarlo más. Las miradas de la gente,
empapadas en lástima. Lástima de sí mismos, de sus
vidas, secas y podridas, como un tronco viejo que
arrastra un largo camino repleto de rayos e incendios,
y la mano de los hombres, que...

ÉL
¿De qué me hablas? Dime qué te ocurre.

ELLA
Los hombres, grandes y orgullosos, que no respetan su
propia sangre, arrasan allá dónde clavan los ojos y...

ÉL
¡Basta!

ELLA
Y lo queman todo... Lo queman todo.

ÉL
¡Para! ¡Dime qué te pasa!

ELLA
Lo queman todo hasta que del viejo tronco sólo quedan
un puñado de cenizas olvidadas.

Silencio. ÉL, tratando de contenerse, se acerca hacia ELLA y la agarra por los hombros.
ÉL
Olvida todo. Olvídalo todo. Los hombres siempre ganan.

ELLA
No. No en mi pequeño y estúpido cuento.

ÉL
No sé de que cuento me hablas, pero ahora voy a volver

"Efectos secundarios" - Comedia en un acto

ACTO I
Mediodía en un laboratorio cualquiera. A la izquierda hay una mesa blanca con multitud de probetas y demás utensilios para hacer experimentos. Sobre ella, en la pared, hay una tabla periódica plastificada. A su lado, cuelga un póster de una fotografía de James Dean. La pared de enfrente está cubierta por una pizarra blanca llena de fórmulas matemáticas y garabatos absurdos. A la derecha hay una mesa baja con un radiocasete, objetos sexuales, ropa interior femenina, una muñeca hinchable, y en la pared, recortes de revistas porno. Junto a la mesa de la izquierda está Pepa, una joven con el pelo recogido, vistiendo una bata blanca y unas gafas de pasta. Vierte líquidos de colores entre las probetas, mientras habla con la fotografía del póster.
PEPA: ¡Qué asco de vida! Siempre sola, sola entre estas
cuatro paredes, sin nadie que me atienda, que me preste
un poco de atención, que me cuide o me pregunte qué tal
el día. Por lo menos te tengo a ti, que me escuchas y
luego no sales corriendo. Supongo que…

Ser ciego es una putada

Cuando miro a una mujer a los ojos
veo más allá de su ropa
y no me detengo
en la forma de sus pechos
en el color de sus bragas
encuentro la razón de su sonrisa
el porqué de sus miedos
la pausa del tiempo

Cuando miro a una mujer a los ojos
y se marcha
bajo rápido la mirada
y me guardo su secreto
y me quedo con su imagen
y me pierdo en sus recuerdos
entiendo la palabra belleza
y ya nunca más puedo mirar
sin buscar los ojos de una mujer

Cuando miro a una mujer a los ojos
y ella se atreve a mirarme
le desnudo mi alma
y ella me masturba con sus pestañas
y ella canta la historia del silencio
que sólo nosotros sabemos
y a nadie diremos
salvo que mire a una mujer a los ojos.

Yo no he sido

No es culpa mía
las guerras del mundo
los niños soldados
las familias en paro
los elefantes cazados

No es culpa mía
entregarme tarde a quien me ama
resistirme a una emboscada de sexo
preferir un beso a una mamada
dormir solo antes que con cualquiera

No es culpa mía
la tala de árboles
la masacre de razas
la puta capa de ozono
la profesión de político

No es culpa mía
esconderme en mi excusa de vago
permitirme muy pocas sonrisas
aceptar el miedo y llorarlo
escupir la humildad a los mortales

No es culpa mía
la falta de agua para el negro
la escasez del pobre
la injusticia religiosa
la violencia gratuita y el pan a un euro

No es culpa mía
zambullirme en alcohol ante un problema
aplastarme en la cama días enteros
pensar en mí antes que en nadie
apagarme la vida por falta de amor

No tengo la culpa de nada
aunque quizás
sea cómplice de todo.

Sueño a menudo

Si pudiera pedir empezaría por los ojos
unos del color del aire / transparentes como el alma
pediría unas manos curiosas y delicadas como el mar
unas piernas incansables desde el mundo a mí
un ombligo con secretos milenarios
unos pechos violentos y dulces
pediría unos labios carnívoros
una voz sosegada y fina
un lunar por cada beso nuevo
un adiós por cada cien abrazos

Si pudiera elegir empezaría por la mente
una capaz de enmudecer al tiempo y al buda
pediría una sonrisa que apagase guerras
y juntase a todos los hombres en una orgía global
una sensibilidad precisa como el otoño
limpiando la atmósfera con lágrimas de amor
pediría el valor y el carácter necesario
para mantenerme los cojones en alto
una palabra de ánimo
una mirada a cien grados
un susurro que se fue

Si pudiera pedir empezaría por los ojos
una canción atravesada en dos cuerpos celestes
un silencio más grave y sonoro que cualquier poema
pediría una musa dispuesta a cambiar el arte
un lunar por cada beso nuevo
un adiós por c…

Matar a un niño

Días escasos de lluvia
la piel del mundo llora en agudo y en gris
se empeñan en matarme
un gorrión está en algún lugar de su ciclo
silbando en silencio y a mansalva
corriéndose en la boca de un reloj digital
de líneas rectas con principio nubloso
y tanta razón y obsesión por el puto fín

Días escasos
días escasos de amor
arrancado por una bofetada prematura
caído en guillotina por volar en sueños
el verde brota tras los ojos de la lluvia
asaltando al aire hasta el infinito
muerto en batalla
y de regreso a tierra

Días
días que van robando la inocencia
días que se emancipan del presente
días infértiles y violados por un palo recto
días jodidos de reglas y límites y televisión
se empeñan en matarme
días escasos de lluvia
un niño ha caído
y la piel del mundo llora
en agudo y en gris.