16 de mayo de 2013

Mujer

Poeta de la noche y de nadie,
mujer de principio a final,
musa de los latidos ocultos,
con ojos verdes de cristal.

Selvas en penumbra y tristeza,
locos sin palabras por hablar,
canción de la mujer poeta,
terminada antes de empezar.

Dicha contagiosa y fluorescente,
sueño que se muerde al terminar,
tensión de los músculos abatidos,
piel de dulzura sin igual.

Poeta de la noche y de nadie,
amor que nunca alcanzaré,
perdidos mis sentidos y delirios,
en la calle que no me vió crecer.

Princesa de los locos olvidados,
madre de la aurora boreal,
al cruzar las piernas en mi ausencia,
temo no volver a despertar.

Magia encerrada en trapos viejos,
encanto de la lluvia celestial,
las mañanas han pasado a ser recuerdo,
los poetas, sin malditos, morirán.

Mujer de la noche y de nadie,
lírico lamento casi infernal,
florecida y renqueante primavera,
devoraste mi nula voluntad.

Mujer, princesa, poeta y sueño,
si no es por mí, no te dejes atrapar,
en mi cuerpo habita el animal,
en mi alma, sólo habitas tú.

15 de mayo de 2013

Flor de ciudad

De mil flores he mamado
en las calles más sombrías de Madrid,
mil pétalos de loto,
sin pudor, descuartizados,
con mis quebrados dedos
metafísicamente sin dormir.

Tantos cafés en mi recuerdo
y el cristal opaco no me deja ver
la lluvia corriendo por el asfalto
de las calles más sombrías de Madrid.

Un gordo despeinado va cantando
una copla a ningún amanecer,
las nubes descargan su armonía
en truenos y gotas vírgenes,
que perdieron el porqué.

La pequeña ciudad florece
entre robles de madera y acero,
despojando su suicida sintonía
en charcos que nunca abrieron.

¿Dónde vas solitaria primavera?
si los niños ya dejaron de jugar,
encerrados en sus jaulas y perreras
sin sentir necesidad de lamentar.

No me escuches, te lo ruego,
primavera, pues el cielo me cubre gris,
y olvidé el color de mi ceguera
bajo este sol delgado y vil.

De mil flores he mamado
en las calles más sombrías de Madrid,
y mi esperanza, enterrada en la nevera
congelando las mamadas
que nunca llegué a recibir.

La locure

Tengo en mí, todas
las virtudes de la locura,
es por ello que los niños
me invitan a jugar,
mas sus madres,
piojosas carceleras,
les prohíben con un loco
de ser niño disfrutar.

De la esquizofrenia
aprendí la virtud
de no esconderme,
y de nadie, nunca más
depender.

De la paranoia
me quedé con su embrujo,
y a nadie, ni inconsciente
me entregué.

Y en las jaulas del crematorio
consumí mi aliento sin hablar,
observando a través de la ventana
a los felices niños,
sin temor jugar.

¡Oh locura!
ahora no me abandones,
en tu solitario abrazo
encontré a quién abrazar.

¡Oh locura!
no te marches
o me quedaré sin nadie
con quién jugar.

12 de mayo de 2013

Cigarrillo light

Me salió la luna
con su canto embustero
ofreciéndome pechos como cubatas
de esos que te los bebes
para no recordar.

Salí del bar de la calle del carmen
de cuyo nombre no pude acordarme
y ella fumaba lenta y sola
de un cigarrillo light.

"Perdona mujer, no quiero molestarte,
es sólo que en tus dedos,
y en lo que de mi olvidaste,
encuentro el latido de la noche de madrid,
fumando lenta y sola
de un cigarrillo light".

¡Quién fuera cigarro!
para consumirse entre tus dedos y tu boca.

¡Quién fuera el mes de septiembre!
para verte nacer una y cien veces.

Y en mis sueños me agarro a tu coleta,
como único salvavidas posible,
y en mis delirios te hago mía,
para después entregarte al viento,
y así, por fín, poder abrazarte.

La mujer del cigarrillo light,
la mujer de los sueños escondidos
detrás de una barra de un bar cualquiera
de la calle del carmen.

Me salió la luna
con su canto embustero,
y me pareció menos mentira
cuando me imaginé en tus pechos,
de esos que te los bebes
para nunca olvidar.

Paréntesis

Detrás de mi optimismo,
se esconde la mayor de las tristezas,
y entre la comisura de mis labios,
abundan las historias de mis lágrimas,
que nunca encontraron por quién llorar.

Y a dios y a las estrellas
les ruego un suspiro fresco,
para sanar mi no-sintonía
con este mundo que se oculta
al llorar y no al matar.

Escribo a máquina lenta y vieja
las razones por las que no soy nadie,
y borro la esperanza
de encontrar cualquier final.

Si la luna escuchase este lamento,
algún abrazo, quizás, me lograse salvar,
mas la luna y sus lágrimas de cera
se derritieron en alguna primavera
que ya no quiero recordar.

La tinta y el café, mis fieles consejeras,
las envidio por ser de piedra
y no sentir la necesidad de sonreir.

A ellas y a mi piel y a mis ojos,
les pido un (paréntesis) de daño,
les pido que mutilen mis vísceras,
si con ello me logran aliviar.

Quizás alguna vez ganase alguna batalla,
mas la guerra tiene dueño y no piedad,
el alcohol es tan solo tapadera,
de mis miedos y fracasos que recordé olvidar.

Si me escuchas,
ven a mí, primavera,
y termina con este ocaso
que no me acaba de matar.

Antes del beso

Aquí estoy, fumándome el tabaco
que robé de un vagabundo,
soy la miseria de la miseria,
la última palabra absurda
antes del beso.

Aquí estoy, encerrado y solo,
quejándome demasiado por nada,
por todo, me siento acribillado.

No me envenenaron,
ni me robaron el amor,
yo me envenené
y lo mandé a paseo.

Soy el acento que sobra,
pero que extrañas cuando falta,
aunque la palabra no tenga sentido.

Soy el amanecer de mil cadáveres
antes del momento de procrear.

Soy la madre avergonzada
de un niño al que nunca culparé
por no ser mío.

Soy la ciudad en penumbra
y las calles de malasaña sin un duro,
y la burla de los bufones sin espejo,
y la cicatriz que nunca cerró.

No soy nada ni nadie
y deseo serlo todo y todos,
sabiendo que polvo soy
y polvo seré.

Aquí estoy, enfadado con el mundo,
sólo porque rechazó abrazarme
o yo no quise ver su abrazo global.

Y me detesto y me hundo
en un mar de gatos sin cuerpo
con el alma de mil gatos
y el plato de comida lleno
y el cuenco de la vida
todavía por llenar.