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Mostrando entradas de junio, 2013

Maldito Diablo

Hacía tiempo que no venías tan fuerte,
soledad interminable, hija de la locura,
me llegaste a mostrar cuatro bellas razones,
con corazones serviles y precisas caricias,
tu embrujo me ocultó el mundo y del mundo,
en tu abrazo el sosiego encontró reposo,
¡Pero qué poco duraste hermosa mía!

Luego trajiste del cielo dos grandes apoyos,
hermanos de sangre, vividores del tiempo,
y nos bebimos las reservas globales de elixir,
el momento se convirió en el único presente,
las mujeres como maravilloso puente,
sin retenciones ni momentos de lucidez,
sólo reposo y comida y exceso, libertinaje,
curioso tren hacia ninguna parte, sin destino,
ni rumbo fijo o variable, hasta que llegó la noche.

Porque la noche era sólo una parte,
no existía el horario para beber hasta caer,
hasta que un manto infinito y profundo,
me enterró en la locura, reflejé mis miedos,
encontré lo sublime y oculto, lo genial compartido,
en dos grandes apoyos caídos del cosmos,
me llevaron hasta la tiniebla más escondida,
pues só…

Conversaciones

Reciente sintonía de cuerda,
esparcida en un salón francés,
fumaderos de hachís adulteros,
con golondrinas al óleo,
sandías en malasaña, o no,
noches sin dormir y sin aire,
gargantas que perdieron el cuello,
cigarrillos a las afueras de la pista de baile,
canciones que orgían las piernas enrevesadas,
descanso afligido entre domingos y junio,
las gotas verdes del engaño secaron,
la curva entre solo y solo, unida sin más,
como la muerte que nunca existió.

Salpicaduras de nubes abatidas,
pequeños charcos de calor sin perdón,
labios abiertos y enclaustrados,
sonrisas, ojos de mil colores,
conversaciones de dos de mayo,
conversaciones de salón francés,
conversaciones en silencio.

La mujer que vino a abrazarme,
nunca vino, nunca avisó de su ausencia,
da igual, nunca la habría visto con tanta niebla,
con tanto hachís en las paredes y vapor de una noche,
con tantas latas de cerveza rescatadas del olvido,
con tantas copas de vino y de ron y de todo,
vacías antes de llegar a mi vientre,
nunca, ni con los ojos abiertos,
h…

True romance

Llevaba un tiempo encerrando algo en mí,
no sabría decir qué, pero tú me lo recuerdas,
hay inviernos que duran dos veranos,
hay ojos que al aire de junio permanecen,
clavados en algún punto sobre el abdómen,
como una risa escapando de un muro,
inocente y desesperada entre breves ginebras,
en alguna terraza o algún bar de Madrid,
como un camino entre las calles, un diálogo,
discutiendo en silencio lo mucho que me gustas,
como un sueño, o un palacio inventado,
dibujando en las calles y veranos de Madrid,
lo que hacía tiempo olvidé observar.

Y contando uno a uno tus lunares,
por fin me salió infinito.

Y soñando con tu piel bajo mis dedos,
la noche cobró sentido.

Hacía tiempo que no me detenía en tu voz,
cuando la deslizas entre el viento con sutileza,
o cuando pestañeas, y lo detienes todo,
porque estrangulas al mundo en delirio,
sí, cuando pestañeas amor y yo muero.

Y en las letras de un corazón triste,
tú dibujas flores con tu sonrisa.

Y en los pantalones de un pobre lirio,
nace el alm…

El Colgado

En este mundo no hay vuelta atrás,
somos prisioneros de la conciencia,
de los siglos de castigo y silencio,
de la evolución humana, a pesar
de la terquedad de los ahorcados,
no en las plazas públicas, sino en sus camas,
cuando el peso de las estrellas,
oculta tras sus sueños delirios de culpa,
porque ahorcados lo somos todos,
irresponsables con el mundo y la belleza,
al no liberar los besos de los paisajes desiertos,
por no descubrir nuestro cuerpo al contacto,
por temer más la caricia que la violencia,
porque todos somos Leopoldo María Panero,
colgados y encerrados, colmados de locura,
prisioneros de nuestra propia conciencia.

Pero al no haber marcha atrás, habrá marcha adelante,
entonces sublimaré mi cuerpo a los deseos que encuentre,
seré responsable con mis playas y bosques, y flores y perros,
entregaré el rubor de mi despertar a quién pregunte por él,
los barrotes del mundo, sus discursos de simios desorientados,
no me producen miedo ni desesperanza, la fatiga cae en compasión,
todas las palabras nega…

"MUJER DESNUDA" - Tres Diálogos

Acto único
Diálogo Primero
El escenario está vacío. En el centro se ilumina la figura de una MUJER DESNUDA tumbada sobre el suelo. Por la izquierda entra una MUJER VESTIDA sosteniendo una manta. Mira hacia atrás intranquila, luego se apresura a cubrir con la manta a la otra mujer.
MUJER DESNUDA:

¿Quién eres? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué me tapas? ¿Has venido a hacerme daño?

MUJER VESTIDA: No temas. No voy a hacerte daño. Estás desnuda y por eso te he tapado. Estás desnuda, tumbada sobre el suelo, tienes pecas en la cara y el cabello entre amarillo y naranja, como un amanecer. Me miras extrañada, aturdida por ignorar el lugar en el que te encuentras. Pero no temas. Yo cuidaré de ti.
La MUJER DESNUDA se cubre con la manta y se incorpora.
MUJER DESNUDA: No entiendo nada. ¿Por qué estaba desnuda? ¿Por qué tú no lo estás? ¿Por eso me tapas?
MUJER VESTIDA: No tengas miedo. Lo normal es llevar ropa encima. No puedes salir así, con ese aspecto.
MUJER DESNUDA: ¿Lo normal...? ¿Salir a dónde?
MUJER V…