17 de agosto de 2013

Benzoilmetilecgonina

No existe
la profundidad de mi cama
ni mis solitarias noches

No soy
el que merece haber nacido
y se regodea en su ausencia

Nunca tuve
la profundidad que ansío
o delicadas palabras

No me falta
la culpa de todo
o soledad inerte

No quiero
besos fugaces
ni camas a medio hacer

No poseo
la luz de la mañana
ni constante paz

No puedo
dedicarme a la belleza
mientras sólo imagine

No pido
acompañamiento sin rumbo
ni despertar sin ayer

No hablo
salvo si alcohol me inunda
o mi alma se rompe

No existo
si no la tengo a mi lado
o mi lado es abismo

No soy
mientras siga borracho
y las flores sean agua.

14 de agosto de 2013

Dinamarca

¡Miedo, miedo, miedo!

¿A qué?
Al espejo.

¡Tristeza, abandono, lamento!

Sin fin, sin retroceso,
tambaleándose en fina melodía,
ausente en cristal opaco,
delirio curvado entre el tiempo.

Frío, frío, frío,
oscuridad y abandono,
desasosiego y llanto,
raquítica tristeza.

¿Quién va ahí?

Es el espectro del rey caído,
es su reino abandonado en malas hierbas,
es el colmo de la inseguridad,
es la voluntad quebrantada,
es el fuego que todo quemó.

¡Delirio!

En tus senos encuentro placer,
placer momentáneo y absoluto,
placer efímero y pasajero,
placer que lleva al dolor.

Si yo fuera rey de algún reino,
lo llenaría de risueñas flores,
de tempestades de agua calmada,
de vino eterno y ningún perdón,
para ninguna culpa.

Mas no soy rey ni de mi cuerpo,
no me pertenece mi mente apagada,
atrapada en circular monotonía,
en triste lamento sin principio,
en vergonzoso ningún fin.

¡Miedo, miedo!

Devuélveme el miedo,
devuélveme la luz estival,
devuélveme algo,
aunque nada sea.

¡Miedo, miedo, miedo!

¡No existes!
¡No eres en mí, ni fuera!
¡No te extiendas en mi imaginación!

Déjame imaginar la belleza,
sin nunca tocarla, como no te toco, miedo,
como nada toco sin manos que tocar,
como no soy mientras perviertes mis ojos.

¡Porque soy único!

La existencia estaba vacía sin mí,
estará vacía cuando me vaya,
aunque de todo rebose,
y los árboles sean árboles,
y el cielo, cielo sea,
nunca estuve antes,
ni volveré a estar.

¡Ámame existencia, déjame amarme!

Arráncame las malas hierbas,
las raíces del miedo que no existen,
entrégame a tu misericordiosa agua,
y como no te pedí vivir,
sí te pido que me vivas.

¡Amor, amor, amor!

Sólo existe el amor eterno,
la creación interminable,
despójame de mis capas de lodo,
que al loto cubren con sombra,
con sombra que nunca existió,
y me consume lento.

¿Quién va ahí?

Soy el espectro al que no he de temer,
soy la bondad del mundo y su egoísmo,
soy el mundo,
soy humano,
soy animal,
soy divino,
soy todo, menos miedo.

Velero Tú

Tu recuerdo como insmonio,
la noche en mar interminable,
el día como inalcanzable fin,
tu piel morena y divino abrazo.

Mi locura ingobernable,
nuestro temor al tiempo,
la cama en solitario lugar,
mi tremenda falta de fe.

Un beso que se ahorca,
tú tumbada sobre el cesped,
yo desequilibrado y tranquilo,
la pasión como lenguaje.

Tu olor, tu ensoñado olor,
la luna en forma de barco,
el cielo como cien mares,
amor como rutina esmeralda.

Yo caigo y caigo vacío,
tú sientes y sientes viva,
la ciudad nos entrega,
escapando la eternidad.

Mi insomnio como recuerdo,
tu sonrisa en delicado triunfo,
el adios como tangible fianza,
la noche como bien común.

Un calor vaporoso y real,
la caricia que faltó al mundo,
mi lágrima en sentido pecho,
tu ilusión como salvavidas.

Mi insomnio, tu recuerdo,
la locura y mi cama y el cielo,
el mar en eterna pasión,
la luna como único testigo.

13 de agosto de 2013

Manual de cómo bañarse con dos mujeres desnudas y dormir solo:

En primer lugar hay que ser gilipollas.

Después de eso, hay que encontrarse
con dos mujeres intelectuales, libertinas y preciosas.

Luego se llena la bañera,
se quita de encima la ropa,
y se permite el contacto físico.

Una vez humedecida la piel,
se procede al contacto humano,
sin demasiado atrevimiento.

Posteriormente, uno alucina.

Una vez consciente de que estás en la bañera
con dos mujeres inteligentes, libertinas y preciosas,
por un instante, se agradece haber nacido.

Luego se juega con el agua,
se masajean las carnes divinas,
y se arrugan las yemas de los dedos.

Es muy importante,
para acabar solo en la cama,
ser un auténtico imbécil,
ser un hombre que teme lo precoz,
que se vence al rechazo,
y que persigue la belleza,
sin ser consciente
de que la tiene frente a sí,
en sus delicadas y miedosas manos.

Tan pronto como acaba el baño,
las virtudes se secan el cabello fino,
hay que disfrutar del agua que se compartió.

Luego uno se seca,
se ata la toalla a la cintura,
y se lamenta de su falta de todo.

Al llegar a casa, antes de dormir solo,
es importante recordarse lo cretino que uno es.

Luego se llora, se escucha de nuevo pink floyd,
se enciende un cigarro,
y como no queda nada mejor que hacer,
escribe su tristeza en palabras vacías.

Lo habéis adivinado, hablo de mí,
hablo del solitario hombre que no se acepta,
hablo de la injusticia del mundo,
con mis manos como testigos culpables.

Finalmente, para ser un verdadero absurdo,
uno se lava los ojos,
se mira al espejo,
y se recuerda que tanta sensibilidad,
tanta incomprensión forzada y penumbrosa,
sólo conduce a una cama vacía,
a una vida vacía,
a unos sueños que pasaron de largo,
al abandono absoluto.

Y después de eso,
al dormir como cada noche,
sin ningún atisbo de esperanza,
sin ninguna intención de cambiar,
sólo la consciencia de que se es un cobarde
y que la vida,
es demasiado grande y hermosa,
para una mente tan triste.

12 de agosto de 2013

Mosquito

Ahora que soy menos bonito que nunca,
ahora que me dejo caer sin esperar nada,
ahora que mi delirio se enclaustra,
mis parpados levitan,
mi orgullo zozobra,
ahora que el cero me queda grande,
me seda la ilusión.

Mi soberbia sigue intacta,
pero le cambié el nombre por esperanza.

Ahora que caigo lento y punzante,
me deshoyo la sonrisa contra el aire,
el aire que me quema al respirar,
el aire que me hierve las horas,
porque el tiempo no pasa,
el tiempo muere.

Ahora que estoy muerto y puedo hablar,
ahora que me igualo a la nada y resucito,
ahora que la belleza quedó tan lejana,
su recuerdo me devuelve la sed.

Ahora que soy un mosquito,
mientras me muerdo y sangro,
mientras me callo y grito,
ahora decido volar lejos de aquí.

Mi locura no deja de crecer,
pero me siento más cuerdo que nunca.

Ahora despierto y señalo al mundo,
ahora lo amo, ahora me compadezco,
tras haberme matado el hambre que nunca tuve,
tras haberme zambullido en una fuente sin agua,
ahora encuentro en las curvas de tu piel,
una nueva razón para respirar profundo.

Ahora mis palabras no valen nada,
ahora yo no valgo nada,
ahora mi vida por fin tiene sentido.

Mi muerte tardó demasiado,
y tus ojos grandes me salvaron.

Ahora sólo me queda vivir.

10 de agosto de 2013

Canción desesperada

No soy de nadie y nadie es mío,
no quiero tener a nadie,
pero sí quiero que me tengan.

Me pesa la vida como alquitrán,
necesito ayuda, ¡Ayuda por favor!

No soy de nadie y a nadie quiero,
pero necesito ayuda para caminar,
necesito ayuda para amar,
necesito ayuda para llorar,
necesito ayuda para dejar de ser un estúpido.

Y no me soporto ni soporto al mundo
desde mis ojos.

Me resisto a crecer, a la responsabilidad,
esa palabra tan fea y tan difícil.

Dicen que a quién sabe usarla,
se le recompensa con maduros frutos.

Pero no me gusta la fruta, me gusta el ron.

Toda esta posesión me aniquila,
porque nada poseo, nada soy,
no quiero poseer ni ser,
no quiero conciencia ni libertad.

Lo perdí todo en sucesivos veranos,
y en sucesivos veranos me lo recuerdo.

Que alguien venga a ayudarme,
¡Ayuda por favor!

No soporto este peso del cosmos,
directo y seco contra mi cuerpo,
contra mi cabeza perdida,
contra mis manos sin ilusión,
y mis agotadas piernas.

Nada quiero, a nadie quiero,
¡Sólo pido amor! ¡Sólo entrego amor!

Que alguien venga a recogerlo,
o acabará por volverse indiferencia,
y moriré por dentro.

Globos

Soy un desequilibrado emocional,
pero la mayoría del tiempo me muestro entero,
no sé cómo lo hago,
ni por qué.

Debería derrumbarme cada vez que siento,
pero procuro sonreir y pensar en las nubes,
sí, las nubes me alivian,
son tan delicadas y suaves.

Ojalá me hubieran colgado por hereje,
por mentiroso, traicionero y sensible.

Qué mentira, de tanta emoción me volví un cobarde.

Ojalá llueva, me gusta el olor de la lluvia en verano,
es como la inocencia, cuando todo brota de la tierra,
sin más fin que el de subir,
porque todo sube, como el aire caliente,
sube y sube, como un globo,
que explota y llena a los comensales de entrañas.

Creo que deliro, buen síntoma,
porque si deliro existo,
significa que he bebido,
por lo tanto debo estar bien.

Me gusta beber, porque así me olivido,
y olvido mi cuerpo y mis acciones,
olvido mi pensamiento y mis deseos,
me olvido de mí mismo para por fin ser.

Pero nunca fuí, nunca podré ser,
no mientras siga quejándome en tono irónico,
de lo puta que es la vida,
mientras mi plato está lleno y mi tejado cubierto,
soy un desgraciado, sí,
pero con mucha suerte y demasiado ron.

Ojalá las arañas no me coman esta noche.

8 de agosto de 2013

Confesión al Sol

He pecado como sólo peca un hombre,
he hecho llorar a una mujer a la que amaba,
repetidas veces.

Es por ello que no encuentro en mí la nobleza,
en mis manos albergo culpa,
en mi descanso no hallo perdón.

He llorado más de lo que se le permite a un hombre,
he hecho de mi cuerpo un recipiente sin uso,
demasiado triste.

Recuerdo que alguna vez aprecié la luz del sol,
cuando castigaba a aquellas mujeres con desprecio,
el mismo que me tenía a mí mismo,
en contenido silencio.

No soy digno de un abrazo o cualquier comprensión,
condenado a vivir en penumbra alejado de todo,
con la única compañía de mi pena,
extendida hasta sangrar.

He recibido la belleza en mis manos,
repetidas veces,
he ignorado la fuente de amor que de ellas brotaban,
sin suficiente lamento.

Es por ello que hoy me condeno al ostracismo,
alejado de la luz estival que engrandece las flores,
porque yo merezco oscuridad y abandono,
el mismo que entregué inconsciente,
al no ver lo que la vida me entregó compasiva.

Ahora bebo y lloro sabiendo que lo merezco,
no busco un porqué alejado de mis costillas,
no necesito explicación o tormento,
más allá del que yo mismo me impongo.

Soy un condenado a vagar sediento,
asumo en mí las culpas del mundo,
como reflejo de las propias,
sirviendo penitencia a mi abatida alma.

He tenido la belleza en mis manos,
no he sabido regarla,
no he sabido cuidarla,
repetidas veces,
mientras la vida pasaba.

Es por ello que ya no vivo ni muero,
atrapado en este cuerpo dócil,
que olvidó la luz del alba.

7 de agosto de 2013

Luna en leo, Leo en luna

No veo la luna por ninguna parte,
como no te veo a ti,
pero sé con certeza,
que tu piel, como la luna,
está brillando sobre algún mar.

Mientras vuelves, si lo haces,
yo te espero, o desespero,
entre largas pausas de sol,
con el sol recordándome tu luna,
bajo una noche ingobernable.

Tu retrato se disuelve sin lluvia,
adopta la sonrisa esquizofrénica,
libre y condenada a bajar la marea,
cuando tú la nadas desnuda,
como me nadas la sangre.

Ya no veo nube alguna,
o rastro de hierba en crecimiento,
mientras se enjuta mi corazón,
esperando a que lo esperes,
sin demasiada pausa.

El verano me recorre lento,
tu humo no escapa de mi piel,
por mucho que intente echarlo,
prevalece entre mis poros,
como la sonrisa en tu recuerdo.

Es por ello que no me derrumbo,
y mantengo alto mi rumbo perdido,
procurando acertar algún bloque de hielo,
sin romper mi vencida esperanza,
entre los surcos de la mar de poniente.

Porque mañana saldrá el sol un diá más,
como saldrá tu cabello oscuro y tu piel oscura,
de esta cabeza y este cuerpo anónimos,
que no me pertenecen,
mientras tú mi luna, permanezcas escondida.