24 de mayo de 2014

Paraíso

Mis labios saben a ti, aún sin habernos besado nunca.

Te dibujo al cerrar los ojos sin concederme un descanso.

Puedo intentarlo, como un loco que desafía al lenguaje;
pero describir lo que me sucede cuando te pienso,
cuando te miro,
cuando saboreo de a poco el carmín que es tu recuerdo,
resulta un desafío absurdo,
pues nunca estaré cerca de hacerte justicia,
ni en la mejor poesía o el más bello lienzo,
porque arte y belleza ya no tienen sentido si no son tú.

Lo más honesto,
lo que mejor refleja el vacío al que caigo desde que te vi,
es el silencio, mi mirada perpleja, mi habla titubeante,
el temblor de mis rodillas y de mi todo.

¡Qué explosión de armonía y sosiego es tu cabello!

¡Qué destello de la verdad prohíbida son tus ojos!

¡Qué es tu sonrisa, sino la cura que necesita el mundo!

No puedo hablarte. ¡No puedo!

Merezco vagar por la mediocridad de las vidas que no te han visto reír.

Merezco seguir con mis proyectos banales de los que no eres razón,
aunque de nada ya me sirvan.

Merezco olvidarte y fingir que aún podré sorprenderme.

Pese a todo, te hago una promesa que no es palabrería,
sino la firme sentencia de mi ridículo y ya viejo corazón:

Nunca miraré a nadie como a ti te miré,
ni callará mi cabeza como contigo,
ni se abrirán mis manos y mi alma,
como una flor vírgen ante el primer rayo de sol,
ni dejaré de dibujar cada rasgo, cada lunar,
cuando cierre los ojos
y por fin esté contigo.

23 de mayo de 2014

Te quiero libre

Amar es dejar marchar.

La muerte es sólo muerte
a ojos del vivo.

Los muertos no echan de menos.

Su destino es el de todos:
el Reino del amor,
donde la forma no existe
y se nos libra de su atadura.

Egoísmo es tener cuerpo.

Tener cuerpo es la manifestación del amor,
durante un breve respiro.

Amor es cerrar los ojos
y creer en lo que no se ve.

Amor no es tener,
amor se crea y escapa.

Amar es dejar marchar
y seguir amando.



20 de mayo de 2014

SOBRE LA NUEVA POLÍTICA

Todo tiende a la unión. Es un principio metafísico derivado de la expansión del universo en el que nos encontramos. Como tal, las personas, a través de internet, nos conectamos en un plano jamás imaginado antes, como si de neuronas nos tratásemos, con comunicación cada vez más rápida y menos física.

Es por ello que los estados y razas, que nos vienen definiendo y separando a lo largo de nuestra historia, tiendan a unirse. La América blanca colonial en unos siglos pasará a ser un país de mulatos. Como pasó en Sudamérica con la colonización europea y el mestizaje con los pobladores autóctonos.

Este plan marcado por la evolución, fue asumido hace ya tiempo por las logias masónicas, que hoy, ante el excesivo y sencillo alcance de la información, ya no suenan a cuentos de loco. En esos grandes grupos de poder, que ya no forman religiosos, intelectuales o políticos, sino los peces gordos de las grandes empresas y la banca, se ha decidido el futuro del mundo con el objetivo de unirlo. Los Estados tenderán a unirse. La Guerra Fría o la Unión Europea son la primera prueba de ello.

El problema de esta unión, es que obvia por completo el mayor logro del concepto de justicia que nunca haya alcanzado la humanidad: la democracia, que más tarde sería reafirmada con la separación de poderes, hoy casi obsoleta. Es hora de que sea rebautizada de nuevo.

Es evolutivamente positivo que el mundo tienda hacia esa unión. Será un proceso doloroso, hasta que nos demos cuenta de que somos todos hechos de lo mismo, ocupamos el mismo jardín y luego todos lo servimos de abono, sin importar lo caro del entierro.

Si se deja el proceso inevitable de unión en manos de unos pocos interesados en sí mismos más que en el bien común, el camino será doloroso e injusto. El problema es que la mayoría de nosotros actuamos así en nuestras vidas, por lo que no es de extrañar que al alcanzar el poder nos volvamos aún más avariciosos. Es el germen de la humanidad desde que lo es, aunque utilizemos el término humano como adjetivo de algo distinto.

El poder ha de organizarse desde abajo. Desde el portal de vecinos, la urbanización, el barrio, el pueblo, la ciudad, las comarcas, las provincias, las comunidades, los países. Es la única forma en la que todo el mundo proteja, reclame y solucione sus propios problemas. La asamblea ha vuelto. Así nació la democracia en Grecia. En ello consiste.


Madrid, 19 de Mayo de 2014


8 de mayo de 2014

Lamento del hombre absurdo

Soy un hombre cansado.

Como, duermo y me masturbo.

Es un ciclo sin fin del que olvidé su comienzo
y me desentiendo de su final.

Mi cuerpo y mi mente enfermaron por sociedad.

El alma que me posee nació libre y desnuda en cuerpo,
primero el médico azotó sus nalgas,
luego lo alejaron de su madre para incubarlo junto a otros,
como especies numeradas en un almacén de carne muerta.

A partir de ahí, todo empeoró.

Al cuerpo que posee mi alma,
lo enseñaron a vestir dignamente,
lo juntaron con otros niños uniformados,
le entregaron un televisor para que no se sintiera tan abandonado.

Luego llegaron las normas, las leyes, los vicios morales.

Y el pequeño niño desarrolló pelo púbico,
y se enamoró.

Pero como no podía casar con la lógica,
el estornudo constante de su estómago,
se volvió violento.

Primero hizo daño verbal a quien le rodeara,
luego se autolesionó con paredes de granito y hormigón.

Después huyó, se encontró solo,
como en aquella cuna de cristal, con un número atado al pie,
y una pared, cada vez más distante, que le separaba del vientre.

El cuerpo que posee mi alma se descubrió sólo envoltorio;
concertó una cita con su alma,
al oeste del oeste, junto al pacífico.

Lloró y lloró, regresó junto a su madre,
pero su jornada laboral le impedía abrazar a su hijo.

Después huyó de nuevo, se encontró solo,
y habló con su alma durante dos meses a través del sol,
y del canto de los jilgueros,
y del sonido que emanaba del río sin pausa ni razocinio.

Ahora soy un hombre cansado,
pero es comprensible;
un hombre sólo puede agotarse,
mientras sea hombre
y no la luz que lo hace avanzar.

Biografía sobre la eternidad

Mi madre quería tener una niña;
a mi padre le resultaba indiferente, por lo que salí niño.

Júpiter escribió una norma en el cielo,
Saturno se dispuso a hacerla cumplir /a su debido tiempo/.

Marte y Venus se alinearon en el signo de la Luna,
y así, tanto mi madre, como mi padre, vieron satisfecho su deseo.

Pues no era deseo, sino necesidad,
la de engendrar a un primogénito en el signo de Mercurio,
no como dos opuestos, ni como dos iguales,
sino como una puerta hacia el Uno que todo lo forma.

Así vieron cómo su pasión les llevo a la locura,
y luego la locura devoró a su hijo.

El hermano mayor de mi madre saltó frente a un tren.

El hermano mayor de mi padre murió al año de vida,
cuando algún mal intencionado le explicó lo que venía a continuación.

Yo sobrevivo a ambos.

Yo soy hijo de Júpiter, y sólo me diferencia del resto el hecho de saberlo.

Yo soy hijo de Saturno, y sólo me diferencia del resto el saberme ya viejo.

Mi cuerpo me abandona, a cada respiración,
al mismo tiempo que me explica que aún vive.

El Ser que habita en mi cuerpo, no es mío.

No es una circunstancia, ni un símbolo o planeta,
no es una energía que pueda ser explicada.

Me siento prostituido, en mi pensamiento y en mi cuerpo;
lo demás no me pertenece.