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Mostrando entradas de junio, 2014

Metamorfosis

Corazón que siente a cada instante
el peso del mundo
y la culpa mía.

Y me abunda, y me derrama,
por los filos de mi alma indómita,
antaño acomodada,
aún hoy resuelta,
indiferente, presente, abstraida.

 Y ahí camina la condena consciente del Rimbaud ya muerto,
traficante de sacos vacíos, no perecederos;
poderosos cordeles a galope en viento,
mueren, sangre, mueren,
la culpa y el pensamiento de un mundo que no existe,
que me arrebata el sentir en pequeñas sinfonías,
de soledad y desasosiego.

Muerte. Muerte, muerte,
sólo veo muerte,
sólo muerte soy en lo que veo,
y me mata, y en lo que mato, lo efímero,
el beso imaginado.

Salta de muro en muro,
de sueño en sueño,
a las garras de Saturno, el tiempo,
lo que pasó, lo que aún no es,
lo que sucede y nunca sucedió,
y en mi mente tan real,
tan sueño, tan todo, tan calle.

Camina y camina,
cordel silencioso, a galope entre lo que ven
y lo que no veo.

¡Pero lo siento, tan cerca de la verdad,
tan alejado del pensamiento!

Llora en mí la madre que nunca llegó a parir,
y la que pari…

Langosta

Mi niña, mi niña me decía,
que la cogiera de la mano y la llevara fuera,
fuera a jugar, lejos de esa mesa sucia y lejana,
con más langosta que palabras de amor,
a pesar del silencio, mejor que el grito,
que la llevara fuera a jugar:

ése hombre me ha atado, me ha atado.

Mi niña se quejaba con razón,
mi niña quería salir;
mi niña que soy yo y no lo soy,
tanto como soy o no soy cualquiera.

Pero mi niña mandaba
y me decía:

corre, corre

Y alguna voz en mi interior moría,
cuando yo me dejaba ganar,
y no había protección en mi superficie,
haliento en mi torpe razón que sostuviera mi cuerpo pasado de años,
que no era niño ni viejo,
sino el tránsito largo y aburrido del ser,
lejos de la muerte, la primera o la última,
la última, o la primera.

Mi niña corría y corría y yo en mi interior,
quería ser el niño que corría,
el niño que saltaba de la mesa y se arrancaba el cinturón atado por el hombre,
y volaba libre, lejos del lugar con cabezas de langosta;
otros niños que tambien quisieron escapar