23 de octubre de 2014

Semreh

Quisiera ser la voz de mi generación,
pero me resulta una labor estéril.

Me resulta tan complicado hallar en mí
definición alguna;
cada vez que se me invita cortésmente
a que me defina, sólo puedo parapetarme
detrás de alguna cortina cómplice,
o bajo mi disfraz indefinido.

Espío a las chicas desde mi habitación,
lo cual me inhibe para postularme a rey de baile alguno.

Cada vez que un pensamiento
se posa sobre mi lengua, empleo todo mi esfuerzo,
para de forma involuntaria, dejarlo caer;
a continuación, un nuevo pensamiento
ocupa el lugar del anterior,
y sigue a sus con-pensamientos
hacia el precipicio de la lengua española.

Y no puedo decir, como dijo Pessoa,
que mi patria sea lengua alguna,
puesto que yo habito en el limbo 
que separa a las palabras,
demasiado poco expresivas,
para lo que mi mente habla,
y mi corazón se empeña en callar.

Quisiera ser un mensajero,
pero no encuentro nada que decir.

Y cada vez que algo parece valer la pena,
se derrumba como un castillo de naipes,
sobre mi comunicación inservible.

Quisiera, por último, ser normal,
en el sentido más vulgar y común del término,
para poder así, hablar sobre banalidades,
como las que interesan a todos aquellos 
que me rodean más allá de la ventana.

…Y si sólo pudiera cruzarla,
y hablar con ellos, en representación de mí mismo…

¡Ah, quisiera hacer tantas cosas!

..

Hasta que en un acto de inteligencia,
decido dejar de querer.


22 de octubre de 2014

Simul in aeternum

Hoy has vuelto a aparecer, 
raro es el día en que no lo haces.
Te paso la mano por la cintura,
sonríes, nos sentimos tan bien...

Caminamos... Nos miramos a los ojos,
como hace tiempo solíamos hacer;
espero no haberlo soñado también,
no, no puede ser, no lo he soñado, 
¡es tan real!
tan real como las cicatrices 
que adornan mi mano diestra,
que simbolizan lo incontrolable
que podía llegar a ser una mitad de mí;
mas ahora no, ahora todo mi ser se encuentra domado,
enmudecido, soñoliento y siervo absoluto 
de tu divino recuerdo.

No tengo fuerza, no tengo ilusión,
y este lamento permanente, 
desde que nos besamos por última vez,
ya no sé si es un acto de patetismo prolongado en el tiempo,
o si es simple y pura desesperación,
o si es mi amor, diluido, tras haberte dejado marchar.

Es casi tan ridículo, como lo era mi cara al mirarte;
eso me da ánimos, me hace sentir menos loco,
me da la razón en esta sinrazón inexplicable,
que se prolonga desde hace más de media vida,
cuando pedía a las estrellas, cada verano,
poder descubrir tu olor desde tu cuello,
y conocer el sabor de tus labios.

Ahora te imagino,
soñando desde la Baja California,
como yo te soñaba desde allí,
y amanecía en mar de lágrimas
por volver a tu lado.

Te imagino, observando las mismas olas en la distancia,
descubriendo la lejanía con todo cuanto fue noble y feliz,
y aún así, te imagino echando de menos,
la pasión que se nos desbordaba en cada gesto.

Y aquí estoy yo, imaginándote,
imaginando qué hacer con mi vida,
para seguir adelante, en cualquier dirección,
con la absurda esperanza de que la deriva
logre acercarnos una vez más.

A pesar de lo poco real que parece,
es la imposibilidad, la que alimenta mi realidad,
y mis sueños, y mi romanticismo,
que es tuyo,
ahora y siempre.

11 de octubre de 2014

Resaca metafísica

Rencor es una palabra feísima.

Casi no veo las letras
sobre esta plataforma iluminada,

Por fin entiendo el concepto de ir ciego.

Hace tanto que no siento amor.

Todo va lento.
Yo, me aburro.

Beberé hasta desfallecer,
y pensar del mundo como un lugar.
¡Qué más me da,
bello u oscuro!

No quisiera pecar
de auto-compasión.
¡Pero qué triste soy!

¡Ojalá fuera muerte!

Ojalá fuera alegre,
y escribiera poemas de amor,
como antes solía.

Qué triste soy.

Y si me vieráis, patético,
intentando acertar a las teclas,
como si ellas pudieran expresarme,
reiríais, como río yo,
cada mañana siguiente.


10 de octubre de 2014

Ser, o no ser

El caos explota alrededor de mi consciencia
en un tiempo único y eterno.

Se desintegra y viaja 
más allá de lo cognoscible,
hasta reunirse de nuevo
en el interior de una célula.

El misterio se experimenta
sobre sí mismo.

Se experimenta a través de mí,
y del conjunto de mis instantes.

Se descubre a través de mis actos,
en mi pensamiento,
y sobretodo, a través de mi sorpresa.

Y sólo al sentir me sorprendo.

Mi corazón bombea más que sangre,
formando un lazo alrededor de mi aura.

La vela de la llama que transforma,
emana un grito de cambio y violencia.

Y lo que yo llamo ternura,
osa disfrazarse de miedo,
para que olvide la belleza
de todo lo antes nombrado.



5 de octubre de 2014

Oscuro como Aleister Crowley

Mientras me imagina la razón,
sobre mí, cae el agua a temperatura helada.

Cada uno de los papeles
sobre los que escribo,
simbolizan mi desesperanza.

En un pasado fui rey
de algún paisaje vacío;
hoy, transito contra mi voluntad,
en una lucha endemoniada,
por ser siervo de los que fueron
mis súbditos.

Escucho, en mi mente alerta,
el sonido de una fuente sin fin.

Yo soy la gloria,
que me eleva a la servidumbre.

Y en mi acercamiento a la locura,
o a la genialidad,
la descubro desnudando mis inseguridades.

¡Y que brille, que brille la luna
si con ello logra someterme!

No veo la luz solar,
porque no quiero verla;
si quisiera,
me entregaría a ella,
como se entregó el mapa de las estrellas
a mi alumbramiento teñido de sangre.

¡Soy un hijo del sol,
y he venido a arrodillarme sobre su sombra
y sobre lo que ella de mí se apiada!

Hoy, desde un retrete cualquiera,
sobre el que ya escribí poema
en noches de soledad
y alcohol como ésta;

hoy proclamo mi abandono,
mi súbita rendición
ante los brazos que me abrazan,
mientras yo me empeño en tirar
de la cadena, conmigo dentro;

como despojo de la luz,
que cubre mi aislada penumbra;

como un sueño,
que teme despertar
y transitar una nueva ensoñación,
desconocida para mis miedos.