Del pasado todo queda

Pájaro azul llama a dulce magnolia,
a sus sueños, senos y memoria;
la llama siempre en cada gesto,
le rinde culto en cada obra.

¡Viento! ¡Viento!
¡A cien historias!


Que le canten y adoren
envuelta en sombras.

¡Cielo! ¡Cielo!
¡A mucha honra!

Que sus ojos se vacían y rebosan
como de luna novia, ¡de luna esposa!

Ruiseñor azul corre a buscarla,
ya no a ella, mas su magia;
la escribe imágenes y versos,
le entrega amor entre sus dedos.

¡Sangre! ¡Sangre!
¡A mí las lanzas!

Que mi cuerpo es muerte
en formol vencido.

¡Tierra! ¡Tierra!
¡A nadie manchas!


Que las aves somos libres
al soñar vivos la danza.


¿Quién persigue al mal nacido?
¿Quién de él forjó su suerte?

¡Qué nosotros somos niños,
entregados al azul placer!
¡Qué vosotros sois ancianos,
culpables y testigos del ayer!


Viento, cielo, sangre y tierra,
que henchidos vagan y regresan:


¡Nunca dejen, los hijos de mi herida,
de bailar a la tormenta de la melena negra!


Viento... Cielo... Sangre... Tierra...

Viento... Cielo... Sangre...

Viento... Cielo...

Viento...