Ni en el cuento más hermoso,
ni en la poesía más tímida,
ni en el pelo más casposo,
ni en la barba más suicida.
Ni en el recuerdo más amargo,
ni en la pintura más creativa,
ni en el mejor plato de encargo,
ni en las corrientes submarinas.
Ni en el beso más gigante,
ni en mil caricias prohibidas,
ni a lomos de un elefante,
ni en la nube más perdida.
Si existes,
da señales
y si vives,
dame vida.