Lejos, o no

Tengo una espina en el corazón
contemplativa, inmóvil, virgen
dispuesta a matar y a morir
furiosa enemiga de la razón
valerosa excusa para vivir

Tengo un dardo envenenado
osado, sutil, jóven
a regañadientes conversa
con otros hombres sanos
cobarde súplica en clave de farsa

Tengo una lanza cruzada en el alma
sanguinaria, cruel, prohibitiva
yo soy mi peor enemigo
cabo mi tumba en mi propia cama
grito en silencio palabras que nunca digo

Tengo un puñal en el pecho
callado, áspero, perpetuo
perforándome los huesos de otro
hechizo contraído en tu lecho
condena para un hombre sin rostro.