Uno, dos y tres...

Desde un parámetro oculto de esta realidad
saqué las fuerzas para hacerme hombre
Y en la sonrisa del destino infiel
respiré el aire más puro que ofrecían tus pulmones
Y en la montaña del deseo más convexo
me tumbé a contemplar tu sonrisa
Y ya de vuelta a ti
nunca más quise marcharme

Sólo tres segundos me bastan para echarte de menos
durante el primero me extraña que no estés
en el segundo mi sangre demanda tus glóbulos rojos
y ya en el tercero corro a buscarte en llamas

No me sirve el amanecer si tú no despiertas
ni me sacia la noche si no me la bendices
No le encuentro el sentido a un beso
si no proviene de tus labios
No concibo el futuro a ningún plazo
si no pongo mi ahora en tus manos

Desde otro parámetro oculto de esta realidad
me puse a escribir tu nombre en cada nube
y dibujé tu melena al viento en cada susurro
y entregué mi alma al diablo
por ver tus ojos una última vez

Y luego regresé a este mundo de limitados colores
de pensamientos infértiles lejos de mi verdad
de miedos cansados por no quererse
de días sin tregua por temor a llorar
Y pasaron tres segundos
y ya te echaba de menos.