Mi sostenido

Algo me impide salir de la cama;
he conocido situaciones similares,
como la depresión.

Pero esto que me sucede
no lo llamaría así.

Apatía quizás.

Lo cierto es que tanto ahora,
como en aquellos momentos
especialmente trágicos en mi mente,
prevalece en mí
el deseo de morir.

Pero no es algo que vaya a hacer,
pueden estar tranquilos.

No tengo el valor suficiente;
y la curiosidad por conocer mi límite natural
y el morbo que me produce vivir fustigado,
son razones de sobra para seguir viviendo,
así como para quejarme por ello.

Ay…

Si por lo menos supiera manejar bien la guitarra,
podría anular mi necesidad de diálogo.

¿Cómo amar a la soledad y a la vez odiarla?


¿Quién habla a través de mí?