Su amor me hace inmune al frío
y mi corazón es menos oscuro;
Noviembre se vuelve cálido
y el mundo un lugar luminoso.
Noah vino del amor y la muerte
y con vida sembró su camino;
no hay luz, ni brillo ni sombra
que por él le marquen destino.
Es hijo del sueño y la noche,
caminante sonámbulo del día;
de dormir suave y reír tranquilo,
y por él yo daría mi vida.
Mi vida me la dio él,
me la dieron los que cuidan
desde el cielo o sobre la tierra
entre ritmos y armonías
que sus pasos sean firmes,
su conciencia pura, su corazón noble,
su lengua cristalina, sus manos de seda,
su razón justa y su mirar generoso.
Ha nacido un niño, el doce de Octubre,
la balanza se ha posado sobre el pozo.
Ha llegado a nosotros la belleza,
ha arropado las ausencias,
ha llenado ilusiones olvidadas,
ha nacido un niño en el mes de la balanza;
el hechizo ha caído, su sueño comienza:
Bienvenido Noah a tu cuerpo y a la tierra.