En tu trinchera

No temo la guerra
si su espalda está conmigo
y las armas
no me asustan
más que su ausencia

No le pido tanto
a cada pestañeo
que ironiza al descaro
si su voz
calma mi piel

No me importa el frío
si me tocan sus dedos
y al hambre
no le temo
si le sobra un beso

No me espanta el dinero
si me regala su risa
y del sueño
no comento
mientras no cierre los ojos.