No tengo con quién hablar
y cuantas más palabras
acumulo en mi interior
más pesado se vuelve mi cuerpo
y cuantos más besos no doy
más me quema la piel
y cuantas más lagrimas
me empeño en ocultar
más sinceros son mis engaños
No tengo ganas de vivir
no en esta vida
en este mundo occidental
y accidentado
en esta tierra cansada
y violada
bajo este techo negro
que nunca se borra
No tengo ganas de amar
y eso es quizás
lo que más me preocupa
No tengo ya tacto para querer
ni paciencia para ser querido
No tengo ya prisa por crecer
ni ilusión, ni ganas, ni aliento
No tengo ya argumento
para seguir sonriendo
ni fuerza
para levantar el ánimo
No tengo pelotas
para quitarme la vida
y me faltan cojones
para seguir viviendo
No tengo ganas de amar
y eso es quizás
lo que más me preocupa.