24 de agosto de 2017

Pena

En la lágrima que barre mi rostro
cae una pena que no es mía.

¿Qué será lo que pide agosto
que en septiembre no termina?

Dios me castiga con ella
y yo caigo en su trampa,
como el árbol cae a la tierra
y el veneno a mi garganta.

¿Quién teme lo que olvida?
¿Quién nunca temió nada?

En la pena que carcome
los destellos de ternura,
se ha perdido la mañana
por una caricia suya.

¿Quién mata lo que ama?
¿Qué nunca mató al alma?

Dios me entrega este silencio
y yo lo canto, riego y sueño
como el necio riega, sueña
y canta en la vereda blanca.

¿Quién de recuerdos forjó un hogar
donde al aire orgullo ardía?

En mis ojos que no son míos,
baila un grito de armonía.
En el agua tranquila y dulce
muero siempre al recordar.


¡Dios mío - yo le rezo -
Dios mío, ten piedad!