Hay jardines espinados, caminos barrosos,
deleites y sorpresas que llaman a los ojos;
máscaras que vuelan y se lanzan al vacío,
luego vuelven a la tierra buscando florecer.
Envueltos en perfumes de sudor y atardecer,
Envueltos en perfumes de sudor y atardecer,
¡hay bailando soles en las gotas de rocío!
Ven si quieres, amigo, yo te invito a conocer,
en la piel y bajo ella lo que no has de temer.
¡Afrodita no es castigo, el castigo es tu sed!,
ten cuidado al beberla si te lanzas con tu red.
Sus manos ni piden permiso ni piden perdón,
¡sus labios son tres valles que a la noche van a Orión!
En su ciclo la vida no sucede y termina,
preso se halla el tiempo en burbujas de heroína.
¿Quién temía —¡dime quién temía hermano mío!—
entregarlo todo a un desconocido manantial?
Es en la aventura donde el temor es natural,
si la errante soledad abandona el hastío.
si la errante soledad abandona el hastío.